Corrupción: ¿Y ahora, quién podrá salvarnos?

Es verdad que el chapulín colorado ya no está para estos trotes, pero también es verdad que la actual situación del desborde de la corrupción privada-estatal en nuestro país ameritaría un angustioso llamado como nos tenía acostumbrado doña Clorinda cuando se encontraba ante un inminente peligro.

| 11 febrero 2009 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores |552 Lecturas
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Los personajes de esta histórica serie cómica nos trae el recuerdo que en la época de su lanzamiento por la TV mexicana, el PRI seguía gobernando el país de Zapata por más de 50 años consecutivos. Por entonces, viajando por ese hermoso país con una delegación de Izquierda Unida y en época de elecciones (por entonces el PRI asistía económicamente a los partidos que se animaban a competir electoralmente contra ellos para dar una imagen democrática), le pregunté a un taxista qué esperaba del que saliera nuevo presidente; su contestación fue corta y contundente: “que robe menos”.

Se dice que la corrupción es inevitable en cualquier país del mundo, pero que la democracia es el mejor camino para evitarla o sancionarla. Yo estoy de acuerdo. Siempre cuando estemos hablando de una democracia de verdad, cuando la transparencia sea lo común y no, por ejemplo, cuando se aprueba mediante un sospechoso decreto supremo escondidas ventajas a favor de una empresa extranjera de servicios que de la noche a la mañana se convirtió en petrolera. Que, se dice, fue la que contribuyó económicamente, en la segunda vuelta electoral, para que ganara las elecciones el actual presidente. Y que, en retribución, le habría pedido al mismo sujeto- ahora apremiada la empresa por el escándalo de los petroaudios- que les garantizara a sus eventuales compradores que no se preocuparan, que todo estaba en orden. Pero si se descubre el entuerto, ya van a ver que de nuevo saldrá García llamándolos “ratas”¿Ya se dieron cuenta de la movida?

De otro lado, qué se habrá creído el ministro Carranza cuando declara, con aire de señorito y ante el escándalo de la venta de Petro Tech, que ya “es asunto terminado” y que “ya no hay nada que hacer”. Se creyó, de tanto escuchar cantar a García, eso de “mi palabra es la ley”. ¡Ya van a ver; solamente una vez capan al gato!

Por último, se imaginan, de haber existido “mineroaudios” ¿lo que nos hubiéramos enterado con los faenones que se escondieron detrás de las negociaciones a favor de los “óbolos” de las empresas mineras, en lugar de imponerles impuestos a las sobreganancias? ¿Y el negociado que se oculta detrás de la venta de nuestro gas a México?

Pero, no hay que deprimirse. Tengan por seguro que llegará el momento en que todos estos ladrones terminarán presos al igual que Montesinos y Fujimori.

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Carlos Tapia

Carlos Tapia

Opinión

Columnista