Corrupción anticipada

Lamentablemente no puedo participar de la celebración de los que dicen que Fujimori se reconoció corrupto, como si la llamada “conclusión anticipada” representara alguna victoria de la justicia. Si el ex dictador fue ejemplarmente condenado a 25 años de prisión por delitos contra los derechos humanos, la misma sala del Dr. San Martín lo ha dejado huir en los otros casos en los que debía discutirse la apropiación ilegal de recursos públicos y el uso abusivo del poder. Y este resultado está alterando el balance final del llamado “juicio histórico”.

| 30 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 862 Lecturas
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El fujimorismo ha utilizado astutamente el efecto que el recuerdo de la violencia todavía tiene en mucha gente, para dividir al país en torno al proceso principal. De ahí que tenemos a una parte que considera justa la severa condena al que ordenó la actuación de grupos de aniquilamiento, mientras que otros piensan que era un recurso válido en las circunstancias y un tercer sector minoritario niega todo. Si bien el ex dictador fue aplastado por una sentencia severa y que no admite atenuantes, el juicio social no fue igual de contundente.

Pero quedaban los procesos sobre corrupción en los que no había cómo contar el cuento del “delito necesario”. Y ahí es donde ha entrado el mecanismo tramposo de hacer como que se acepta los cargos y se ahorra los interrogatorios, para luego afirmar que la decisión fue tomada por falta de confianza en los jueces que ya condenaron a Fujimori a la máxima pena y que iban a volver a sentenciarlo. De esta forma no sólo se evita el bochorno y las consecuencias políticas de explicar cómo se manejaban los dineros y las relaciones de poder en los 90, sino que se otorga un argumento político al núcleo duro de la banda, que seguirá diciendo que todo ha sido “por estrategia” (véase titular de “La Razón” del martes).

En realidad no había base para “anticipar” el juicio, porque este recurso no es un beneficio, sino una transacción entre el Estado que busca ganar información adicional sobre el delito, detalles de la participación del que acepta los cargos, explicación de los móviles, nómina de los cómplices, etc., y el acusado que logra una reducción de la pena. Esto no está ocurriendo en los juicios de Fujimori. En primer lugar porque el Estado no gana nada con la anticipación, sino, al contrario, se pierden pruebas, y se mantiene un amplio margen de oscuridad en la comprensión del delito. En segundo lugar, porque no le aumenta ni le quita un solo día a la pena del culpable, sino que le ahorra el costo político de una presentación pública.

Legalmente, la sala no debía aceptar el recurso porque se lo impide la ley que señala que no procede la anticipación para los casos que muestran complejidad y en los que es necesario trabajar las pruebas para su total esclarecimiento (que es este caso, exactamente) y cuando los participantes del delito son más de cuatro. Basta leer la lista que presentó la Fiscalía de todos los implicados para tener una idea de que este es un típico acto cometido por una amplia organización delictiva infiltrada en el Estado que tenía a Fujimori como jefe. Lamentablemente, así como así, se ha perdido la oportunidad de desnudar ante el país lo que significó el régimen más corrupto del que se tenga memoria.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista