¿Copenhague se salvará del fracaso?

La posibilidad de que la conferencia de Copenhague produzca buenos resultados pende de un hilo. Existen demasiadas diferencias entre los países desarrollados y en desarrollo en torno a cuestiones clave que ya no hay tiempo de resolver. En el mejor de los casos, dará como resultado un marco conducente a un acuerdo final.

| 28 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 485 Lecturas
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Pero numerosos gobernantes esperan algo más. El ministro británico de Energía y Cambio Climático, Ed Miliband, considera que deben establecerse cifras sobre las metas de reducción de las emisiones de los países desarrollados, así como sobre un financiamiento adecuado para los países en desarrollo. De lo contrario, la conferencia será un fracaso.

En una reunión en la que participó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a mediados de noviembre en Singapur durante la cumbre de APEC, se concluyó que no habría un acuerdo jurídicamente vinculante sino cierto tipo de “declaración política” que, de algún modo, sería “políticamente vinculante”.

Para muchos analistas esto constituye un retroceso con respecto al objetivo de “cerrar el trato” del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon. Nadie sabe a ciencia cierta la forma que tendría una “declaración política” y cómo puede ser “vinculante” o tener efectos jurídicos.

Obama y el presidente chino Hu Jintao se reunieron en Beijing después de la cumbre de APEC y emitieron una declaración conjunta, pero no hubo ni una palabra sobre las intenciones de ambos países con respecto a Copenhague. El gobierno de Dinamarca también organizó una reunión de ministros de 40 países y confirmó que ya no hay miras de un acuerdo final.

El Wall Street Journal informó que el Senado de Estados Unidos no puede aprobar una ley sobre clima hasta la próxima primavera (boreal) porque el Congreso ahora está ocupado con la reforma del sistema de salud y la regulación financiera. Sin esto, Washington no podrá ofrecer compromisos firmes sobre reducción de emisiones. Seguramente otros países tampoco querrán hacer sus ofertas finales hasta no saber a qué está dispuesto Estados Unidos.

La Conferencia de Copenhague no puede concluir con meras declaraciones retóricas. Pero lo máximo que puede esperarse es que establezca un marco y las bases de un eventual acuerdo, equitativo y efectivo, para 2010.

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Martin Khor

Opinión

Colaborador