Contar historias

Los relatos, historias, anécdotas o vivencias sirven para, además de enterarnos del hecho en sí, acercar al narrador y a los oyentes. Su desarrollo facilita el proceso de empatía, la escucha atenta nos hace que busquemos igualarnos con los personajes o con los actos que son narrados.

| 18 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Este proceso será mayor cuanto más vivaz y mejor contada, además de interesante, sea la historia. Siendo como que vivimos en una época de dictadura tecnológica se pudiese pensar que la narración oral en vivo es cosa del pasado. Nada más lejos de la verdad: la voz en vivo del narrador seguirá siendo poderosamente efectiva para instalar mensajes en los demás.

Me gusta escuchar historias, encuentro en ellas, cuando están bien contadas, una ventana por donde puedo ver y oír y sentirme como si fuera parte del relato. No son muchas las veces que escucho historias bien contadas pero se dan ocasiones y cuando esto pasa mi atención se extrema y entonces me encuentro literalmente pegado al narrador sin perderme detalle alguno del relato. Tal es para mí la fuerza y el impacto que tienen las historias.

Gabriel García Márquez les dice a sus alumnos de cine mostrándoles una fotografía de un grupo de personas bajo la lluvia asistentes a un sepelio: “Miren bien ese paraguas, en ese paraguas hay una historia”. Y, es cierto, hay historias encerradas en las cosas y cada uno de nosotros construimos historias a cada instante con cada uno de nuestros actos, sobre todo cuando ellos están encaminados a conseguir hacer realidad nuestros sueños.

Quienes asisten voluntariamente, no obligados, a escuchar una presentación, charla o exposición, lo hacen porque quieren conocer, saber del expositor, hacerse de su experiencia, de sus vivencias, saber y conocer cómo empezaron, cómo sortearon los problemas, en quién confiaron, a qué le temieron, con qué contaron, en qué o en quiénes se inspiraron, detalles estos de su historia, de sus vivencias las que esperan emular.

¿Qué contar y para qué contar en una exposición? Pues dependerá del público que tengamos. Según sus características escogeremos qué contarles y cómo hacerlo. Respecto al para qué contar una historia, pues para hacer más digerible los conceptos que queremos divulgar. Es sabido que las analogías permiten más fácilmente las nuevas sinapsis y por tanto facilitan la comprensión y asimilación de éstos.

Siendo los espacios públicos los escenarios donde se producirán las intervenciones que comentamos, es bueno saber que en ellos el tiempo está claramente establecido y casi siempre es poco, por tanto debemos apelar a la síntesis, es decir, a la brevedad, encontrar la esencia de la historia que servirá para hacer llegar nuestro mensaje.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista