Conga: “no está yendo”

1).- Es indiscutible la legitimidad lograda por la protesta cajamarquina contra los abusos de Yanacocha durante los casi 20 años de presencia en la zona. También por el rechazo al famoso “Conga va, sí o sí”, el peritaje internacional realizado sin incluir a nadie propuesto por la otra parte, la ausencia de autocrítica del presidente Humala, el querer socavar con triquiñuelas el apoyo de las bases a la dirigencia de la protesta, etc, etc. En fin, como se ve, el gobierno no ha parado de dispararse a los pies varias veces y de manera consecutiva.

| 21 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.2k Lecturas
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2).- Sin embargo, acordar una huelga general indefinida para la región de Cajamarca a iniciarse el 31 de mayo enarbolando la consigna “Conga no va”, cuando en la práctica “no está yendo” tiene sus bemoles. Veamos, lo que se plantea como objetivo de esta huelga es que el gobierno se comprometa públicamente a que “Conga no va”… ¡ahora y siempre! Es decir, una derrota en toda la línea del gobierno, ya no solamente del gabinete Valdés sino del propio presidente Humala.

3).- El hecho que Conga “no está yendo”, por decisión empresarial (reevaluación de los costos ante la propuesta presidencial, y, principalmente, esperando comprobar el compromiso gubernamental de “imponer autoridad”), es lo que ya ha convertido el problema de Conga en uno de carácter político. Las eventuales y anticipadísimas candidaturas, ciertas o no, de dos de los animadores de la protesta son parte del anecdotario pero son armas que vienen siendo utilizadas por la otra parte con cierto éxito. De otro lado, el gobierno regional no ha logrado superar la embestida gubernamental y de la derecha que critican su poca capacidad ejecutiva en sus principales funciones y responsabilidades. Este es y va a ser un punto débil que de no corregirse afectará cada vez más a la protesta; el reto es terminar con las quejas y saber sobreponerse a las dificultades y zancadillas organizadas por los adversarios.

4).- En términos tácticos, una huelga general indefinida de una región a diferencia de una sindical tiene que ser planificada para un plazo relativamente corto. En el caso que comentamos, lo “indefinido” es bastante relativo. ¿Por qué? La toma de carreteras y el impedimento del transporte, bloqueo de puentes, cierre de mercados, etc, de prolongarse, lo que hace es favorecer el rechazo de la población afectada y que, ahora sí, puede ser organizada contra la protesta ya reducida a su núcleo más duro, convencido y militante. En esta situación, de masas contra masas, la represión y la imposición del orden aparecerán legítimas y la “mesa de diálogo acerca de la propuesta presidencial” se presentará como una tabla de salvación. La pregunta es, entonces ¿por qué no exigirla antes que todo esto pase?


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista