Conga y tabú

Hay temas de los que se habla en voz baja, se desconocen realmente, inspiran temores y dan lugar a estereotipos. Uno de ellos es la sexualidad, el otro es Conga.

| 01 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.7k Lecturas
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Información poco clara que va desde la cigüeña hasta presentaciones del peritaje que casi nadie entendió pero muchos aplaudieron. Información incompleta, que así como omite pasajes claves de la sexualidad, pone cortinas tecnológicas a la bajada del último peritaje, deja en la sombra documentos importantes como el estudio del Ministerio del Ambiente sobre el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y omite o regatea información sobre “los guardianes de las lagunas” en Cajamarca.

Son asuntos en los que las preguntas abundan y las respuestas escasean. Averiguar si da igual dos lagunas que cuatro o que ninguna es casi tan difícil como lo es para una joven preguntar sobre el número y tipo de métodos anticonceptivos. La intangibilidad de las cabeceras de cuenca no ha sido explicada ni discutida, al igual que durante siglos no se puso en cuestión la virginidad ni se explicó por qué se exigía para las mujeres y no para los hombres. Por qué se trabaja con tajo abierto si es más contaminante, cuáles son las ventajas y desventajas de colocar un reservorio en lugar de una laguna y cuánto cuesta cada reservorio para los ciudadanos son preguntas que pueden considerarse indiscretas o fuera de lugar, como las de Jaimito.

En estos temas la excesiva curiosidad es vista como peligrosa y las personas se ven obligadas a buscar otras fuentes, algunas de las cuales no se admiten como válidas: los amigos, Internet o las revistas (para ambos temas) con el riesgo que los desautoricen como sesgados o perturbadores. Se teme que demasiada información sobre sexualidad produzca libertinaje y que excesivo debate sobre Conga cause desorden.

Hoy se habla de la importancia del diálogo sobre el proyecto Conga, pero éste debe empezar satisfaciendo la demanda legítima de información. Hay 3 análisis importantes del EIA de Conga: el informe del Ministerio del Ambiente, el peritaje del Phd Morán y el reciente peritaje contratado por el gobierno, pero solo se difunde uno como referencia de verdad olvidando que la construcción de ciudadanos deliberantes, tolerantes y propositivos reposa en la posibilidad de investigar, comparar y reflexionar.

Ya con el tema de la violencia que asoló nuestra patria se cometió el error de omitirlo del debate, de censurarlo en los textos escolares, de satanizarlo como peligroso y hoy tenemos como resultado jóvenes que desconocen quién fue Abimael Guzmán y que ignoran que hubo 70,000 muertos. Hasta de la época de los dinosaurios y Jurassic Park los chicos conocen más que del conflicto armado. No permitamos que ocurra algo igual con los temas ambientales, demarcatorios de nuestro siglo. No temamos ponerlos sobre la mesa con todas sus aristas, hagamos posible que estudiantes y ciudadanos se informen, deliberen y discutan. Vayamos con calma en temas sustanciales. Recordemos que educarse y pensar trae más dividendos que explotar indiscriminadamente recursos naturales y a veces sucede que quienes bombean más petróleo tienen menos desarrollo en capacidades (Estudio OCD cit por J.Matti).


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Teresa Tovar Samanez

A ojo de buen cubero