Conga y sus actores

Ahora resulta que 78% de rechazo al proyecto Conga, después de casi un año de conflicto abierto, es pura desinformación de mucha gente que quisiera cambios que ya se han producido pero, de los que no se han enterado, no se sabe si por el poder de convencimiento de los opositores como Santos u otros, tan vilipendiados durante muchos meses, o por flagrante fracaso de los voceros del gobierno, y la prensa limeña que casi en su totalidad apoyó a la empresa minera y de los periodistas locales a su servicio. Es decir que en la batalla de la comunicación ganó el discurso de Conga no va y la noción de que lo que el gobierno y la empresa decían que había mejorado de la propuesta inicial no era verdad o no tenía importancia.

| 27 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Claro que hablar de esto remite al tema de por qué se entienden las cosas de una forma u otra. La ventaja de los adversarios de Conga no era ni su oratoria ni siquiera su capacidad organizativa, sino su trayectoria no contaminada y su firmeza para mantenerse en una sola posición. Frente a ellos había un presidente que había girado en sus compromisos con Cajamarca y que exigía que los radicales que antes habían sido sus aliados aceptaran su bandazo so riesgo de molestia y de represión, y una empresa que ya había perdido una lucha anterior con la población por otro proyecto y que estaba acusada de crímenes de contaminación y daño ambiental. ¿Quién iba a tiener que ganar una disputa así?

Los problemas de la dirigencia regional eran efectivamente su radicalismo y su división interna, en la que cada sector presionaba al otro para apropiarse de la línea de mayor intransigencia. Esto que en otras condiciones podía llevar a los líderes al aislamiento y la derrota, aquí funcionó porque el gobierno mostró una torpe obsesión de querer imponerse por la fuerza. En Lima se miraba un Santos como rey de la intransigencia lo que se reflejaba en las encuestas, pero en Cajamarca el soberbio, sordo y ciego era el gobierno de Humala, lo que concluye en ese 78% versus 15%.

Piénsese que al empezar la segunda etapa de la lucha, los puntales de Yanacocha en la región hicieron una importante marcha urbana como para decir que las fuerzas estaban divididas y que el desenlace podía inclinarse al sector pro-inversión. El proceso, sin embargo, ha aislado a fujimoristas, apristas y gobiernistas, al gremios empresarial y a los amigos de la minera en un grado que ya no solo cuestiona la viabilidad de Conga sino que pone en entredicho la presencia del dúo Newmont-Buenaventura en Cajamarca.

Como bien ha explicado Sinesio López, en una nota sobre las lecciones de Cajamarca, todos tienen que volver a leer lo que pasó en la batalla de Conga para saber lo que harán para adelante. El gobierno debería hacer las sumas y restas para establecer por qué ha vivido un primer año fallido con múltiples y graves derrotas, capeando escándalos y sin lograr definir una perspectiva para el país. ¿Fue correcta la decisión de julio de 2011 de girar a la derecha? La izquierda, por su lado, tendrá que poner todo el alma para construir una relación política con las masas, que no consiste simplemente en convertir a los líderes exitosos de las movilizaciones en candidatos. Y Yanacocha debería pensar seriamente en hacer maletas.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista