Conga: segunda fase

1).- Con el jalón de orejas a Roque Benavides, el presidente Humala busca deshacerse de la imagen pro-empresa en el conflicto Conga; y al declarar que está dispuesto al diálogo con todos- incluido Santos, se entiende- intenta cubrir la posición del centro en la polarización. Además, negarse a conversar con Santos ocultaría un interés impropio de un presidente. Sin embargo, está claro que el objetivo de este movimiento táctico, continúa siendo que Conga vaya pero sin un alto costo social; es decir, asumir el conflicto como uno de “baja intensidad”, de mayor duración y con un claro objetivo de aislar a los que protestan, y particularmente a sus dirigentes. Es decir, conseguir debilitar cada vez más a la protesta, y si hay represión ésta sería selectiva y aceptada como inevitable por las mayorías. Ruegan que Santos cometa un error grave para sacarlo del gobierno regional.

Por Diario La Primera | 02 jul 2012 |    

2).- Para los de la empresa, la situación todavía sigue siendo incierta y de apuesta con límites. Deben de haber sentido que el EIA primigenio, como en tantos otros casos, era a su favor e inamovible, y de pronto se les exigió cuadriplicar los volúmenes de agua, respetar las lagunas Chica y Azul, diez mil puestos de trabajo, fondo social y, algo no suficientemente resaltado, la postergación en dos años del inicio de las operaciones a tajo abierto. No es que “se les puso de rodillas” como alguien alguna vez prometió, pero sí deben de haber sentido, como nunca antes, que se les imponían requisitos por fuera de un EIA (de ahí la pataleta de Benavides). Y que se vieron obligados a aceptar, porque también percibían que en caso contrario la protesta y la violencia se desbordarían impidiendo que Conga nunca vaya. En otras palabras, sin la protesta el gobierno no habría podido imponer, ni la empresa aceptar, estas últimas exigencias.

3).- De otro lado, los dirigentes de la protesta han tomado conciencia que la ligazón entre “Conga no va” con el “diálogo tampoco va” los estaba llevando al despeñadero. Y han sabido corregir el error. Es por eso que ya no hablan de huelga general indefinida sino de “movilización permanente y pacífica” (¿y la huelga de hambre?). Táctica más realista y acorde con la búsqueda del diálogo o exposición entre las partes, o como quiera llamársele, pero que inaugure la discusión, pero ¡ojo! paso a paso y acompañada de consultas a los pueblos y sectores concernidos. La protesta y la consulta ya deber ir juntas. Por ejemplo ¿por qué oponerse a la construcción de los reservorios? sin haber realizado una consulta previa. Si se califica como “provocación” el inicio de la construcción ¿por qué caer en ella? En cambio, los maximalistas plantean que permitir esto es aceptar la derrota de la lucha; el extremismo, como siempre, cobijado bajo el discurso polarizante del todo o nada, se niega aplicar una táctica realista que obliga aceptar compromisos parciales para impedir que la protesta sea aislada de las mayorías. Siempre hay que saber respetar los límites que impone la correlación de fuerzas en toda lucha por justa que sea.

4).- En realidad, el resultado de la política se mide por la lógica y el carácter de los compromisos alcanzados. La guerra, por el contrario, por el aniquilamiento o rendición del enemigo. Y Conga es un problema político.


    Carlos Tapia

    Carlos Tapia

    Opinión

    Columnista