Conga: hipótesis y riesgos

1.-Hipótesis principal

El mes de abril ya es el mes de las decisiones. Si se respetan los plazos acordados, se dará a conocer el resultado del peritaje oficial que probablemente recomiende “reforzar” algunas propuestas y “subsanar” algunas deficiencias encontradas en el EIA que fue aprobado por el Ministerio de Energía y Minas a fines del gobierno de García. Sin embargo, diversas versiones señalan que, también, comprendería la recomendación que de las cuatro lagunas comprometidas en el original proyecto de explotación, se afecten solamente dos (cercana a la propuesta de la comisión Lerner), aunque usando mejores técnicas y procedimientos más onerosos para la empresa.

| 26 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.7k Lecturas
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Y, de ser así, Yanacocha aceptaría en todos sus alcances las propuestas presentadas por la comisión internacional de peritos, a pesar del mayor gasto que esto les significaría, solicitando a todos los cajamarquinos iniciar una nueva etapa de fructífera convivencia con una nueva minería.

Los movimientos ambientalistas y el propio gobierno regional se verían acorralados entre la espada y la pared. La tesis de “Conga no va porque no tiene licencia social”, hasta ahora respaldada por un empate entre los que no quieren Conga y los que sí la aceptan pero con reservas, se rompería quedando en minoría los primeros. En estas nuevas condiciones, lo más probable es que el gobierno regional y los ambientalistas más lúcidos consideren que el logro conseguido ya es suficiente tomando en cuenta esa correlación de fuerzas (aunque continuarían con el debate), y los sectores más intransigentes quedarían aislados y en riesgo de ser derrotados y, además, reprimidos. Compleja solución a la justa protesta cajamarquina.

El Estado en el afán de asegurarse el apoyo de la mayoría de la población, convocaría una consulta popular (para la que ya se están preparando las dos partes), apostando que la mayoría aprobaría la viabilidad de Conga, dadas las nuevas condiciones. En este escenario podría articularse una persistente resistencia violenta de pequeños grupos aislados, y que justifiquen su accionar extremista asociado a un fundamentalismo antiminero.

2.- Otras hipótesis.

a) Que las recomendaciones del peritaje se muestren como un simple barniz al EIA cuestionado. La protesta cajamarquina encontraría justificación en el reinicio de su lucha contando con el apoyo de las mayorías. En este caso, el proyecto Conga sería inviable, ahora sí y reforzadamente, por no contar con licencia social. Cualquier consulta sería boicoteada y vista como una provocación. La represión que busca la Derecha Bruta y Achorada (DBA) prolongaría la confrontación. Todos pierden.

b) Que por algunas de las variantes anteriores, la empresa Yanacocha considere inconveniente para sus intereses económicos o de otro tipo persistir en la explotación de Conga. Contrario a lo que se cree, de producirse esto, difícilmente los movimientos ambientalistas y los grupos antimineros podrían conseguir una legitimidad de largo aliento (no es como la defensa del cerro Quilish en el 2004). Así, se habría perdido una buena oportunidad de avanzar en el diseño de un nuevo modelo de explotación minera acorde con las necesidades de un verdadero desarrollo nacional.

Así, pues, por donde se mire, la situación es peliaguda. Es que sin negociación ni acuerdo entre las partes, sea cual fuese el resultado, el panorama no es halagüeño para nadie.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista