Conga, la gran lección

El caso Conga es la prueba de que el gobierno de Ollanta Humala está obligado a cumplir sus promesas, es la prueba de que la gente está cansada ya de la mecedora a la que estaban acostumbrados los gobiernos de turno, para los que hay compromisos que se asumen en el calor de la campaña electoral y que no necesariamente deben cumplirse durante el gobierno.

| 04 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Nada. Si prometiste “A” para conseguir votos, cumple. Si no puedes cumplir por “X” motivos, dialoga, conversa, llega a acuerdos, no hagas caso a esos que dicen que no importan los reclamos, “que esos no interesan”, que “el dinero manda”. No esperes que reviente el chupo para arreglar los problemas. La prevención es mejor aún que el diálogo.

Hoy el Ejecutivo hablará con Cajamarca, lo que, aunque tardío, es correcto. La protesta contra Conga empezó el 24 de noviembre y pudo evitarse si hubiera en el gobierno alguien que esté resolviendo realmente los conflictos sociales antes que revienten. Ese Víctor Caballero parece haber hecho muy poco para ayudar a resolverlos.

Es verdad que los conflictos no son culpa de este gobierno. Desde décadas anteriores vienen madurando peligrosamente y seguirán explotando en diversos puntos del país. Hay que evitarlos. La muerte en Cañete es una vergüenza.

Hay una cuestión importante. La gente votó por Ollanta Humala por confiar en que él estará siempre al lado de los peruanos. Si estos peruanos creen que están siendo traicionados, cualquier conflicto puede complicarse hasta dar lugar a situaciones insospechadas. La solución es la prevención en serio, sin mecedoras como las que aplicaban García, Toledo y Fujimori, para no ir más atrás.

Es verdad. García, Toledo y Fujimori fueron unos grandes mecedores; por eso ganó Ollanta, por eso ahora nadie le cree al aprista y al peruposibilista cuando pretenden dar consejos para solucionar los conflictos que ellos no han podido resolver porque siempre estuvieron a lado de los poderosos.

Menos mal que no ganó Keiko Fujimori. Si hubiera ganado, la protesta cajamarquina hubiera terminado en represión a balazo limpio y campesinos cada vez más indignados y radicalizados. Ahora el diálogo es clave, para enseñar a los cavernarios-asalariados-de-mineras que la democracia sí puede ser beneficiosa para todos.


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Paco Moreno (Editor)

Enfoque

pmoreno@diariolaprimeraperu.com