Comunicación y liderazgo

Líder es aquella persona capaz de influir en un grupo para ayudarlo a alcanzar determinadas metas o resultados. Para ello el líder debe no sólo tener conocimiento de la tarea sino además credibilidad ante el grupo a su cargo. En buena cuenta a un líder hay que creerle para seguirlo. Hay que escucharlo y sentir que las palabras que dice nos las dice a cada uno de nosotros. Como si nos hablara a cada uno en particular. Como un buen padre o un buen amigo. Con el mismo afecto.

Por Diario La Primera | 25 jul 2010 |    
El ejercicio de liderazgo es en buena medida un ejercicio de comunicación. Hablar claro y con buena modulación. Utilizar las palabras precisas y no más. Mantener contacto visual con quien se habla o a quien se escucha demostrándole atención e interés. Manejar eficientemente el lenguaje no verbal: gestos, ademanes, postura, entonación, velocidad y claridad, sumándolo a la voluntad de ser empático, es decir de comprender y aceptar, de ponerse en el lugar del que nos escucha o del que se pretende nos siga en nuestro propósito. Digámoslo así: a mayor comunicación, o a una comunicación eficaz, corresponderá siempre un mejor liderazgo.

Para conseguir una comunicación eficaz el que pretende ser líder deberá procurar ser sincero, natural, espontáneo, creíble. Esforzarse por ser uno mismo, pero siempre mejor. Se trata de dejar de lado poses y palabras duras, actitudes y lenguaje rebuscado. En buena cuenta de revisar su comunicación y saber reconocer sus debilidades y proponerse una estrategia de mejora, de superación personal.

Un ejecutivo no sólo es líder de su personal sino que también representa a su empresa y esto último lo compromete con frecuencia a expresarse y mostrarse ante diversos auditorios en actos públicos o en compromisos sociales. Cada vez con mayor frecuencia un ejecutivo debe participar y tomar la palabra en actos fuera de la empresa en la que trabaja y no siempre se encuentra preparado para ello.

Dirigirse a su personal o a un público extraño no debiera ser tarea difícil para un ejecutivo que cuenta con una sólida y amplia preparación académica. Sin embargo, muchas veces el hablar en público resulta un tormento para algunos que luego de una intervención poco afortunada pudiesen haber perdido muchos puntos en la credibilidad del personal a su cargo y, en el caso de terceros, pueden no haber dejado bien puesto el nombre de su empresa.

Algunos piensan que el asunto radica sólo en tenerse un poco de confianza, ser natural y largarse a improvisar y listo. Esto lo piensan quizás porque han visto a otros expositores exitosos y les parece que es sencillo y que ellos también pueden hacerlo. Sin embargo, todo es resultado de una buena preparación. Podemos asegurar que a la naturalidad en la comunicación debe acompañársele con un entrenamiento continuo para lograr fluidez, capacidad de improvisar, llegada, magnetismo, convicción. Comunicar tiene sus reglas y quienes pretenden afirmarse como líderes debieran conocerlas, apropiárselas, amoldarlas a su propia y original expresividad y empezar a trabajar para conseguir cada vez más ser ellos mismos, pero mejores.


    Jaime Lértora

    Jaime Lértora

    ¡Habla Jaime!

    Columnista