¿Cómo se fabrica una intriga?

Esta vez me tocó ser testigo directo de lo que pasó el último sábado en Cieneguilla. Tres periodistas de distintos medios fuimos invitados por Transparencia a exponer sobre el tema “Los periodistas y el Congreso”, ante la bancada de Gana Perú. Estuvimos por la tarde y nos retiramos poco después de las 7 de la noche. Una hora después llegó Humala para reunirse con sus congresistas.

| 17 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 894 Lecturas
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Sobre qué trataron no tengo la menor idea. Pero podía ser sobre cualquier cosa, entre ellas el trabajo de la Megacomisión, el tema de los narcoindultos y las narcoconmutaciones o sobre el destino político de Alan García después de las investigaciones. ¿Qué problema hay en eso? Pero 30 minutos después de la llegada del presidente a Cieneguilla se transmitió por las redes el mensaje de García de que había descubierto una reunión secreta en la que se conspiraba contra su persona.

Obviamente alguien le había pasado el dato del ingreso del presidente al centro de esparcimiento. Y, como el hombre tiene el ojo lleno de sangre por los descubrimientos que han habido en relación a su política de excarcelación masiva de delincuentes y narcotraficantes, y las sospechas que tras de eso había una tremenda cadena de corrupción, su única alternativa es y va a seguir siendo la de victimizarse y presentar la denuncia como un obstáculo para su proyecto de regreso al poder.

Alan ha perdido la capacidad que todavía tienen otros de decir que lo están pensando, no está en su agenda u otras fórmulas por el estilo. Pero no es porque sus ambiciones sean más aceleradas, sino porque no le queda otra que vender a los cuatro vientos que las denuncias que están apareciendo van porque es el gran candidato, que según las encuestas anda por el quinto puesto de las preferencias.

Entonces la misteriosa reunión de Cieneguilla tiene que ser contra él. La preocupación nacional de que nos estemos acercando a un destape de magnitud que muestre que los años del crecimiento y la inversión, fueron también los de la megacorrupción y narcotización del Estado, le aterra y por eso busca desesperadamente cómo politizar sus problemas. Lo que apena es que los oficialistas den tantas explicaciones: que si jugaron fútbol, que si hablaron de la luna, cuando nadie les puede recriminar reunirse o debatir sobre cualquier tema.

El APRA ha creado una intriga de última categoría, pero lo más gracioso es ver a los escuderos del expresidente: Mulder y Velásquez Quesquén, queriendo acomodar las cosas para su jefe. El primero diciendo que los nacionalistas nunca se reúnen, así que si lo hacen debe ser contra AGP. El segundo que tiene pruebas que no muestra sobre lo que dijo Tejada. ¿Hay alguno de Gana Perú grabando a sus compañeros como le hicieron a Castañeda?

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista