Colombia y el ELN

1).- El reciente secuestro de dos geólogos peruanos -Javier Ochoa y José Mamani-, junto con un canadiense y otros dos colombianos, empleados de una empresa minera de capitales extranjeros, es atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN). De esta manera, pareciera que buscarían retomar alguna notoriedad en momentos en que el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC vienen desarrollando una decisiva negociación en La Habana, en busca del desarme, una reforma agraria y garantías para su participación legal en la política. Ya que el pedido del ELN de también ser parte de esta negociación ha sido desestimada por el presidente Santos, sintiéndose ninguneados. Aunque hay quienes consideran que el secuestro pudiera ser obra de ciertos rezagos, convertidos ahora en simples delincuentes que aprovechan para sí el presumible rescate a pedir.

| 21 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 620 Lecturas
620

2).- El ELN cuenta con unos 2,500 efectivos, aproximadamente la cuarta parte de las FARC (comparar con los 200 del Vraem). Nació en 1964, al influjo de la revolución cubana (parecido al ELN de Javier Heraud, Juan Pablo Chan y Héctor Béjar en nuestro país), pero que sumó a sus filas al llamado “marxismo cristiano” liderado por el sacerdote guerrillero Camilo Torres, muerto en combate en 1965, que arrastró detrás de sí a otros fieles, universitarios, seminaristas y sacerdotes católicos imbuidos de la Teología de la Liberación (TL) en su versión radical. No habría que olvidar que en 1968 se realizó en Medellín la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano (la Iglesia de los pobres), al influjo y soporte de la personalidad progresista del muy corto papado de SS Pablo VI. Pero fue Favio Vásquez su principal líder, el que le dio organicidad y estructura nacional. Después se incorporó el contingente denominado Unión Camilista (UC). Poco a poco, la lógica extremista del enfrentamiento armado los llevó a los ajusticiamientos de sus propios seguidores calificados como infiltrados y delatores y acciones espectaculares de toma de pequeños pueblos buscando generar el mayor impacto en la prensa y la opinión pública (muy parecido a lo que fue el MRTA).

3).- Mantiene una identidad ideológica difusa. No se plantean ya la necesidad de la toma del poder y dicen ser unos “justicieros en armas” en defensa de los pobres y desposeídos del campo y de la marginalidad urbana. Su accionar privilegia las acciones contra la “explotación extranjera de los recursos colombianos”, es decir, ataques contra la infraestructura petrolera y eléctrica de empresas extranjeras (han atacado oleoductos en más de 600 veces). Exigen cupos, a los que califican como “impuesto de guerra”, para lo que justifican el secuestro de técnicos y funcionarios de estas empresas. Según las estadísticas de organismos especializados, 3,293 personas fueron secuestradas por el ELN entre el 2000 y 2007; 153 murieron en cautiverio y al final del 2008 mantenían cerca de 240 secuestrados. Como se aprecia, muy poco ya les queda de lo que fue su rebelde espíritu católico. La industria del secuestro fue y es, parece ser, su principal aprovisionamiento de recursos económicos para mantener a la organización. Tanto es así, que en su Comando Central Guerrillero, compuesto por cinco comandantes, uno de ellos es el responsable de la “asesoría financiera”.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Carlos Tapia

Opinión

Columnista