Colombia: camino hacia la paz

1).- El gobierno de Colombia y las FARC han declarado que en el mes de noviembre se iniciarán las conversaciones para conseguir un Acuerdo de Paz. Noruega y Cuba serán los países facilitadores, aunque La Habana será la sede de las conversaciones, y Chile y Venezuela también apoyarán el proceso. Ya existe aprobado un documento que comprende aspectos como la priorización del sector agropecuario, la lucha contra el narcotráfico y la seguridad del mundo campesino; aunque lo más importante tiene que ver con el desarme de las guerrillas de las FARC y la garantía para su participación legal en la política.

Por Diario La Primera | 03 set 2012 |    

Sin lugar a dudas, en un paso audaz, responsable y mirando un horizonte como hacen los estadistas, el presidente Juan Manuel Santos se puede convertir en aquel que logró lo que parecía imposible en Colombia. Y al revés de Uribe, conseguir su reelección afirmando el camino de la paz y no el de profundizar la guerra. En el caso del Secretariado de las FARC, terminan de esta manera las vacilaciones en reconocer que mantener el camino de la guerra los debilitaba cada vez más, no solo en lo militar sino principalmente en el apoyo de quienes decían defender. Además de los duros golpes recibidos, la decisión autónoma de liberar a los secuestrados ya era una buena señal; también, las declaraciones de Hugo Chávez, Rafael Correa y hasta de altos dirigentes cubanos, presagiaban una decisión a favor de terminar la guerra.

Según las encuestas, un 60% de los colombianos apoyan esta decisión aunque existen comprensibles dudas y desconfianzas. Pero, también, experiencias acumuladas desde la sociedad civil en la lucha por la paz, el develamiento de la verdad, el imperio de la justicia y la reconciliación.

2).- Para los peruanos esta noticia nos llena de satisfacción y alegría. De un lado, porque diversos analistas ya prefiguraban un resultado catastrófico de la lucha contra los rezagos senderistas del VRAE, calificándolos como el inicio hacia la “farcanización” del conflicto. Es decir, que no habría otro camino que buscar un remedo del Plan Colombia y la intromisión solapada norteamericana, y con ella su inevitable influencia. La opción tomada por el presidente Santos, también por eso es resaltable. Afirmar la autonomía en el abordamiento de los problemas internos siempre tiene un sentido patriótico.

Pero, además, el Estado peruano tiene hasta ahora una deuda impaga con el estado y pueblo colombiano. Nos referimos a que, en 1998, en medio de las negociaciones con la FARC en San Vicente de Caguán, desde el SIN jefaturado por Vladimiro Montesinosm (ligado a la CIA), se realizó el canje de 10 mil fusiles AKM traídos desde Jordania y abastecidos a las FARC vía aérea, por un lote importante de cocaína. Hasta ahora existe la sospecha que la CIA, cuya base en Medio Oriente era precisamente Jordania, estuviera involucrada en esta sospechosa operación. Parece ser que lo que se buscaba, al fortalecer la capacidad de fuego de las FARC, era conseguir entrampar las negociaciones de esos años a favor de la paz.

Así, pues, por donde se mire, no queda más que aplaudir, fuerte, hasta que escuchen en la Base Naval y en la Diroes.


    Carlos Tapia

    Carlos Tapia

    Opinión

    Columnista