Colina camino a ser reivindicado

En la mañana del viernes publiqué una nota a propósito del enésimo peritaje sobre el caso Chavín de Huántar y hacía la siguiente pregunta: “¿No estarán también en camino la revisión de la cadena de masacres que se produjeron por el lado militar y policial en el período de la guerra?”

| 22 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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Villa Stein me dio la respuesta en las siguientes horas rebajando la pena al Grupo Colina por el caso de Barrios Altos, negando que la banda fuese una banda y que los crímenes de lesa humanidad fueran tales. Como diría Martín Santibáñez esta semana en “Correo”: ¿acaso es lo mismo Tarata que La Cantuta? ¡No me vengan!

Ahora, Ollanta parece que está indignado con el fallo de la Corte Suprema contra el que nada puede hacer, y ojalá que reflexione sobre la parte de responsabilidad que le cabe al gobierno, por este clima de montesinización que estamos viviendo desde hace algún tiempo y al que lo empuja una parte de su entorno con el argumento de que esos métodos son los que funcionan.

La historia de los peritos que lo saben todo apenas revisan una foto, ya era una descalificación de las investigaciones anteriores que precisaban la naturaleza de los crímenes de la época de Fujimori; y los que están procesados por el caso de la ejecución de “Tito” son Montesinos, Hermoza, Huamán y Zamudio. ¿No hay una impudicia que ya se instaló en el ambiente y que ha salpicado al gobierno?

Villa Stein, por su lado, se sacó todas las máscaras: o sea no hay una banda en un grupo que actuó continuada y sistemáticamente en Barrios Altos, La Cantuta, El Santa, Huaura y quién sabe más lugares, y en todos los lugares fueron los mismos y con el mismo método.

Para Villa Stein, eso no es una “organización para delinquir”. ¿Entonces qué es?, ¿acaso el encuentro casual de un grupo de soldados aficionados a matar? Y a los pobrecitos además les han dilatado el juicio, cuando han pasado por el encubrimiento, tanques de por medio, de Hermoza Ríos, la amnistía de Fujimori de 1995, la captura en los años 2000 de uno tras otro de estos asesinos y las jugadas legales para evitar la sentencia. ¿Puede haber una Corte Suprema más ciega y sorda?

Pero en lo que está más consciente, el Dr. Villa Stein, es en que está disparando en el centro de la sentencia del caso Fujimori cuyo principal autor es el actual presidente de la Suprema y el que lo reemplazó en el cargo, el Dr. César San Martín, que lamentablemente ha ido perdiendo puntos en los últimos meses por las denuncias que lo vinculan a una entidad bancaria, que aparentemente lo han hecho mucho más concesivo a las presiones del gobierno.

La cuestión es que si el Grupo Colina no hubiese existido (no era una organización criminal) entonces de qué se acusaría al expresidente que autorizó que se les proveyera de medios para sus operaciones, que se les tratara como grupo especial y los felicitó por sus eficientes labores.

Obviamente toda la historia queda de cabeza. Sin querer queriendo el supremo Villa Stein ha confirmado que un paso a la revisión histórica apoyado en leguleyadas o trampas de peritos, empuja hacia la revisión total. El pasado regresa con toda su náusea.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista