Colegio Mayor y colegios “menores”

El Ministerio de Educación ha convocado a un nuevo proceso de admisión para el Colegio Mayor “Presidente de la República”. La creación de ese colegio, no provino de recomendación alguna de expertos en el tema educativo (los cuales más bien pusieron algunos reparos a ello), sino de la decisión repentina del entonces Presidente de la República, cuyo proverbial ego trasluce el nombre de ese colegio.

| 22 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.8k Lecturas
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Al anunciarse la continuidad de ese proyecto, diversos analistas del tema educativo han reiterado observaciones de fondo, empezando por notar la vocación centralista que manifiesta al sacar a los estudiantes de sus respectivas regiones para traerlos a Lima. Se ha señalado también la inequidad que supone invertir allí alrededor de S/. 36,000 al año por cada alumno, mientras casi la mitad de los colegios públicos del país, en su mayoría en la zona rural, tienen docentes que atienden a varios grados simultáneamente, con un presupuesto paupérrimo. Este aspecto es significativo tratándose de un gobierno en cuyo discurso la equidad ocupa un lugar importante. Se observa también la ausencia de definiciones en el perfil pedagógico de este colegio, pues más allá del mayor número de horas lectivas que ofrece, lo demás no se diferencia de la orientación que tienen los colegios privados denominados “preuniversitarios”, empezando por el perfil de los docentes reclutados, cuya calificación no provino de las evaluaciones efectuadas en el marco de la Ley de Carrera Pública Magisterial.

El Proyecto Educativo Nacional, que se supone define las políticas de Estado en ese ámbito, establece como una orientación fundamental la búsqueda de mayor equidad. Por cierto, ello no entra necesariamente en conflicto con la apertura de centros de excelencia concursables; más aún si los que allí acceden provienen de sectores de escasos recursos materiales; pero la condición de ello es que estos colegios se instalen en todas las regiones o macro regiones del país, de modo que funcionen como referentes pedagógicos y locomotoras del resto de colegios de la región, para lo cual deben ser, ante todo, verdaderos laboratorios de innovación pedagógica (en directa vinculación con las mejores universidades), cosa que para nada es el actual Colegio “Presidente de la República”, cuyo inicio improvisado fue, y sigue siendo, notorio.

Pero, más allá de todo ello, la decisión de mantener, tal cual, ese colegio añade otra deplorable señal de que, en lo fundamental, no hay cambios en el ámbito educativo. Nos preguntamos, por tanto, como la mayoría de peruanos que votaron por una “revolución educativa”, dónde quedó ese compromiso.


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Zenón Depaz Toledo

Opinión

Columnista