Coeficiente Gini

Los resultados electorales que han llevado a Ollanta Humala a la Presidencia de la República han sido guiados por la razón y no por el azar. Un periodista de la televisión española los resumió al día siguiente con agudeza hiriente: El centro derecha se dividió en tres candidatos, los extremos clasificaron a la segunda vuelta y al final ganó la izquierda.

| 14 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.8k Lecturas
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Aún antes que se iniciara la campaña electoral, es decir cuando los candidatos voceados aún no habían inscrito sus candidaturas, las encuestas de opinión y el carácter de las disidencias y coincidencias en el electorado nacional, mostraban dos núcleos duros: el de Ollanta en la izquierda y el de Keiko en la derecha, y un centro blando, cohabitado primero por dos, Toledo y Castañeda y, después por tres, con la irrupción de Kuczynski. Los extremos representaban 50% del electorado y el centro el otro 50%. La estadística señala que 50 distribuido entre 2, tendrá más posibilidades de ser mayoría que la división entre tres.

En la historia no todo es razón. A veces interviene el azar: si alguno de los candidatos del centro no hubiera entrado a la contienda, probablemente hoy tendríamos un presidente de centro.

Todo lo anterior puede ser explicado desde la percepción política de la ciudadanía. Pero la percepción no es la misma que la realidad política, ya que el electorado es pasible de ser engañado por la propaganda electoral y ubicarse electoralmente en territorio equivocado. Por ejemplo, votar por candidatos que aceptan, pero no propugnan programas sociales que realmente favorezcan a las poblaciones.

En las recientes elecciones la ubicuidad política del electorado ha sido alta. Un tercio de la población nacional es rural, otro tercio de la población urbana es barrial; y entre ambas configuran el tercio de la población nacional que es pobre y muy pobre. De ese universo, los votantes mayoritariamente han sido para Ollanta, aunque claro, en la composición global, se encuentra de todo, fundamentalmente del segmento que estamos señalando.

Tengo en mis manos el mapa mundial del coeficiente GINI, que toma el nombre de quien lo propuso, el italiano Corrado Gini. Mide la desigualdad en los ingresos, donde 0 representa la igualdad perfecta: todos tienen iguales ingresos y 1 la desigualdad absoluta: Uno tiene todos los ingresos y el resto nada.

Pues bien, en este plano se pinta la menor desigualdad con colores fríos: el verde señala a los países más justos distributivamente (Canadá y la mayoría de los de Europa Occidental). Los de mayor desigualdad están pintados con colores calientes y están, básicamente, en África y Sudamérica. El Perú es profundamente desigual, tiene 0.52 de coeficiente GINI. Por ello está pintado de rojo magenta junto con Paraguay, aunque Brasil, Colombia, Chile y Bolivia son más desiguales que nosotros. Estos desiguales peruanos sustentaron el voto de Ollanta y aquí no hay azar, hay razón y democracia. Ojalá no sean defraudados en sus esperanzas.

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Javier Sota Nadal

Opinión

Arquitecto