Claro de río / fiesta de fruta

Nadie sabe en qué pensaba exactamente el gran poeta puneño Carlos Oquendo de Amat cuando, iluminado por la luz de la belleza del cristal, escribía: “Mujer / mapa de música / claro de río / fiesta de fruta”.

Por Diario La Primera | 06 mar 2012 |    

Seguramente cruzaban por su mente brillante trozos de recuerdos de sus pasos junto a los de su amada; seguramente miraba una foto de ella mientras creaba belleza en el papel; pero en realidad nadie lo sabe. Los poetas son como antenas que captan la inspiración enviada como un rayo de cualquier lado para regalarnos belleza tras belleza. Una mujer inspiró al poeta, me dice alguien y su comentario obvio abre la gran pregunta: ¿qué no pueden causar las mujeres? Lo causan todo, todo lo causan. Por ellas los hombres han caminado años enteros sin un momento de sosiego en busca de un beso, de una caricia, de una mirada, de una sonrisa. Por ellas el cantante más malo logró que sonara bien un verso como un obsequio. Por ellas, los hombres de todo el mundo somos capaces de esperar a la amada el tiempo que dura una vida, aunque sepamos que ella no llegará nunca. Por ellas el mundo se arma en familia y camina la vida siempre en busca de mejor destino. La magia de la mujer es que en ella está todo lo que nos gusta, su generosidad y su lucha de madre, su cariño de hermana, su solidaridad de ciudadana, su increíble forma de amar sobre todas las cosas, su batalla de justicia ante las maldades del mundo, sus ganas de vivir en un mundo hermoso. Ellas lo cambian todo, ellas nos abren a la vida. Pareciera que están hechas de un barro distinto al nuestro, porque sienten mejor y piensan en más cosas que nosotros. No existe un día en la vida de un hombre sin una mujer en el pensamiento. En el día de la mujer también se celebra al hombre porque somos parte de ella, venimos de ella y hacia ella vamos. Un hombre sin una mujer a su lado está destinado al camino gris. Se recomienda la compañía femenina para curar la tristeza. Si necesitas buenas ideas, ellas pueden dártelas, si es que te portas bien. Dulce flor, estela brillante y tierna, cuna de vida es la mujer que nos hace ver el mundo con una sonrisa.


    El Escorpión

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