China: en busca del equilibrio

El crecimiento de China es considerado la maravilla económica del mundo moderno. Pero es un país en transición, con dilemas acerca de la futura composición del crecimiento y los límites físicos y ambientales que apareja.

Por Diario La Primera | 22 ago 2010 |    

Los parámetros económicos del futuro crecimiento de China fueron tema de discusión en la conferencia del South Centre realizada en Beijing el 9 de agosto.

Yu Yong Ding, de la Academia China de Ciencias Sociales, señaló los efectos secundarios de la política de expansión de 2009, que ahora limitan su continuidad. Entre ellos figuran que la masiva inversión en infraestructura provoca baja eficiencia, desaprovechamiento y sobrecapacidad en el futuro, preocupación por la posición financiera de los gobiernos locales y presiones inflacionarias como consecuencia de la excesiva liquidez.

El economista principal del South Centre, Yilmaz Akyuz, dijo que las débiles perspectivas de crecimiento de Estados Unidos y la Unión Europea indican que China no puede seguir dependiendo del mismo tipo de crecimiento dirigido a la exportación. Sugirió una nueva estrategia basada en promover el consumo interno mediante el aumento de salarios y transferencias gubernamentales, así como un aumento del gasto social.

Tan Weiping, subdirector general de la oficina de alivio de la pobreza, subrayó los desafíos que implica tener un desarrollo equitativo y equilibrado.

Si bien China avanzó bastante en la erradicación de la pobreza, persisten desigualdades, con amplias brechas sociales. En 2009, la diferencia de ingresos entre la ciudad y el campo era de 3,34 a uno, comparado con 2,2 a uno en 1990. El ingreso neto de los pobres es sólo un 17% del ingreso del ciudadano urbano promedio.

En conclusión, China es un país gigante que intenta caminar por la cuerda floja, manteniendo el impulso de la economía pero regulando los componentes de su crecimiento para eliminar la excesiva dependencia de las exportaciones, por un lado, y alejarse de los elementos que puedan perturbar a la economía doméstica, por el otro.

También debe buscar un equilibrio entre la necesidad de cumplir las crecientes expectativas de la población y las limitaciones cada vez más obvias del ambiente y la necesidad de minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero.

El equilibrio es difícil de encontrar. Mientras tanto, el resto del mundo observa con atención, ya que lo que allí suceda nos afectará a todos.


    Martin Khor

    Martin Khor

    Opinión

    Colaborador