Chávez 2019

En un intenso proceso electoral el caudillo venezolano sale reelegido por más de un millón de votos de diferencia. Demostrando una enorme voluntad de poder y sobreponiéndose a su grave enfermedad, pudo convocar a siete millones de votantes, para derrotar a la oposición mejor organizada con la que ha tenido que enfrentarse en sus casi tres lustros en el poder.

| 11 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 740 Lecturas
740

Su rival, Henrique Capriles, le ha dado forma a una alternativa que por años no lograba una formación consistente y creíble. Con un lenguaje de centro, consiguió introducir ideas claras que prometían políticas sociales con institucionalidad democrática y estabilidad macroeconómica, “al estilo Lula”.

El peso de la política brasileña desde el triunfo del Partido de los Trabajadores lleva al New York Times a calificar como “irrelevante” la continuidad del líder bolivariano. Lo dicen en tanto que desde el ascenso de Lula al poder en alianza con la derecha empresarial y con perspectiva de gran potencia, acentuó su hegemonía en la región sin permitir aventuras desestabilizadoras.

Con Brasil como garante de la democracia y del desarrollo, el confuso socialismo petrolero del chavismo, con un Bolívar vuelto populista seguramente para su sorpresa y su entremezcla de cristianismo evangélico, puede encandilar con sus subsidios pero difícilmente dar forma a un modelo coherente. Tolerado por Fidel Castro que necesita más su petróleo que sus malabares ideológicos, su triunfo es un alivio que alarga la vida de las más tradicionales economías primario exportadoras de la región, todas agrupadas en el ALBA, beneficiarias de petróleo gratuito.

Esta resulta una elección diferente. El reconocimiento mutuo de los contendientes principales es algo novedoso. El estilo mesiánico y patrimonialista impuesto por el comandante revolucionario, condenaba al fuego eterno a sus enemigos. Quiso repetir el esquema pero Capriles nunca cayó en la provocación. Al aceptar su derrota al momento de conocer los resultados, el candidato opositor logró que el presidente admita que esos seis millones representaban una oposición legítima.

Capriles, pese a su juventud aunque con la experiencia de una gobernación exitosa, demostró que sabe hacer política. Tiene que llevar a su variopinta coalición a elecciones de alcaldes y gobernadores en apenas dos meses. En ellas el gran reto para el gobierno será repetir el triunfo en 22 estados, algo muy difícil con un partido de la revolución bolivariana que no tiene líderes alternativos.

Un factor clave que el tiempo resolverá pero frente al cual hay elementos suficientes para tomar precauciones, es la enfermedad. Si el reelecto se agravara y tuviese que dejar el poder en los próximos cuatro años, se convocarían elecciones en treinta días.

La oposición está obligada a consolidarse para afrontar los comicios de fin de año y preparada para cualquier eventualidad. Queda claro que el nuevo sexenio será en condiciones muy distintas a los anteriores.

Loading...


En este artículo: |


...