Chaufarme, debo

La palabra “chaufa” es una palabra mágica. Se convierte en mala palabra cuando se la avientas al ser íntimo, sin una cuota de delicadeza.

| 05 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 757 Lecturas
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De todos los platos de la gastronomía peruana, ninguna se ha colado en el significado del adiós directo, sin asco; es la jeringa precisa para desaparecerse de los presentes: “Chaufa, causa, ablaos”. En estos días, cuando lateo con mi cola de zorro por las calles de Lima, y sobre todo en las noches, soy asaltado por el chaufa, esta vez en estado abstracto, imagen mental, no verbal; es peor que el doble tambor de la negra rompedora del Juanito. Ya no en términos lingüísticos sino por el plato mismo. ¿Qué hice para ser bombardeado así, o quién fui en una vida pasada, para que a una hora precisa, el sabor del chaufa especial de Chung Yion me arrastre como ratón a queso? Todas las naits es lo mismo… arriba la canción del chaufa, me acerca y me devasta; la lengua se trepa a su aroma. En el acto, salivo y me pescueceo a mí mismo y no me doy vuelto. De la ausencia del chaufa especial, me la descobré en el twitter con una canción skater chaufística compuesta en el acto, delirante, y que Augusto Polo Campos tome nota: “maderfakilandia, chichalandeando fino, con mi diente de vinilo, a todo hora con el peor trino, del ave disecada con el pico de leche asada. Pasa la olla de chaufa para ver la luna llena, que me despojo de mis penas, metiendo un tacle en el mar lleno de arena. Uno, dos, tres, el chorus es un choro que roba diamantes en la avenida del sol, mi corazón es un dragón arrastrándose hacia un pinbol mayor. Nadie escribe como yo en el sabor, apunta mi placa sin mucho resquemor, Sr. Robot, Chichalandia mi pasión, mototaxis galaxys vuelan sobre el talento nacional, la TV es una sartén, me pongo mi mandil para prender su poto quemado como Israel. La luna es una chapita, hay que tirarle en el ojo de la llama, para que salga guadaña, y recoger harta lana. No pensar en el chaufa especial de Chun Yion, debo (bis, 3 veces)”. Listo, fui sincero con la melodía gastronómica que se me vino. Mismo… ya. Los chefs poetas me entienden. Ah, franco, para mis enemis, les recomiendo un chifa que es un ya no ya. Queda por la avenida Canadá, cerca al Metro. Yeah, enemigos, tienen que probar el plato warrior del chifa “Fak-Yu!”. Chaufa.


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Luis Torres Montero

Malas palabras

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