Centros de Culturas en los Conos de Lima

En mi artículo del sábado pasado expresé mi apoyo a la candidatura de Susana Villarán para la alcaldía de Lima y propuse que en su plan de trabajo incluya la construcción de Centros de culturas, con anfiteatros, pistas de baile, salas de conciertos, restaurantes, espacios para talleres, jardines, salas de juego para niños y campos deportivos en Villa el Salvador, Huaycán, Comas y San Juan de Lurigancho. Se trata de una necesidad sentida por millones de personas en Lima.

Por Diario La Primera | 11 set 2010 |    

¿Qué le han ofrecido los responsables de la política del municipio de Lima a los migrantes en Lima? Muy poco, algo de servicios pero nada en cuanto al respeto de sus culturas. Ignorados, como invisibles durante muchas décadas, cada una y uno de los migrantes pobres venidos de todo el país, particularmente de los Andes, tuvieron que instalarse en cualquier parte: tugurios, pampones, viejas casonas a punto de caerse, al lado de los pobres propiamente limeños. Después, volvieron los ojos sobre los cerros y arenales donde con un extraordinario esfuerzo siguen construyendo nuevos fragmentos urbanos de la metrópoli como Villa el Salvador y Huaycán. Las escaleras de color amarillo para subir a los cerros son parte de un pequeño gesto de preocupación por los nuevos habitantes de Lima desde un sillón municipal.

Lo más importante de una propuesta municipal de gobierno es ofrecer servicios públicos. Habrá que hacer un enorme esfuerzo para pasar de una ciudad en beneficio de quienes tienen auto a otra que favorezca a las personas que circulan a pie, en micros y buses. ¡Vaya tragedia la de Lima!, el alcalde Luis Bedoya del PPC acabó con los tranvías -transporte público por excelencia- en nombre de la modernidad y el progreso. 50 años después es inevitable pensar en un metro.

Lo mejor de las culturas andina y amazónica se produce y reproduce en condiciones de pobreza. Retomo el ejemplo de los danzantes de tijeras en Lima: artistas de gran calidad por unas horas a la semana, “mil oficios” en el resto de la semana, como vendedores de choclos con queso en las calles, de helados en las playas. Lo mismo ocurre con músicos, bailarines y cantantes, salvo unas pocas excepciones de de artistas con éxito comercial. Todos los fines de semana se canta y baila en centenares de pequeños restaurantes, en campos de fútbol de centros escolares y en pequeños locales de asociaciones de migrantes, en condiciones muy duras. El alcohol inunda esos espacios y no se hace nada para separarlo del folclor y de las prácticas de las diversas culturas del país. Grandes centros de culturas en áreas de una o dos hectáreas en Villa el Salvador, Huaycán, Comas, Lurigancho y la Carretera Central podrían hacerse con el ayni-ayuda en reciprocidad de los propios migrantes y el apoyo de municipios locales que ofrezcan una o dos hectáreas de terreno. Sería un modo de expresar desde el municipio el respeto que las culturas y la dignidad de los pueblos merecen.

    Rodrigo Montoya Rojas

    Rodrigo Montoya Rojas

    “Navegar Río Arriba”