Castilla pasa piola

Si hay alguien que tiene una gran responsabilidad en la pésima res-puesta del gobierno frente a los narcoterro-ristas es ni más ni menos que el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Luis Miguel Castilla.

| 13 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Lejos de la previsible censura que ha llevado a la renuncia de los ministros Lozada y Otárola, y ha convertido al premier Valdés en un “pato cojo”, Castilla pasaba piola en Asia sacando pecho sobre lo bien que le va al país en los grandes números económicos.

Pero ha sido Castilla el más grande opositor de la restructuración salarial y pensionaria de las Fuerzas Armadas y Policiales ni bien comenzó el gobierno. Esa promesa electoral buscaba dar remuneraciones y jubilaciones decentes a los miembros de los institutos armados para no tener a capitanes o mayores ganando dos mil soles, ni qué decir de suboficiales o soldados que ponen el pecho contra los asesinos del clan Quispe Palomino.

En la mesa de Ollanta se pusie-ron dos propuestas en noviembre pasado: la del MEF y la del ministerio de Defensa (Mindef). La primera era una burla que consistía en hacer permanente un bono que había dado García a fines de su mandato y que duraba solo un año. Es decir, nada. En cambio, la segunda planteaba una reforma integral y progresiva a la remunera-ción básica que se vería reflejada en las pensiones, y que suponía res-tructurar la Caja Militar-Policial, aumentando los aportes para sacar-la del desfinanciamiento crónico que padece.

Los técnicos del Mindef previe-ron hasta el último detalle, pero su propuesta fue dejada de lado tras el apanado del operador que había designado Castilla, y que hoy es ministro de Trabajo, José Villena, que con el argumento del riesgo fiscal metió miedo al presidente, quien a último minuto reflexionó y tampoco dio luz verde a la propuesta del MEF.

Castilla como fue viceministro de Hacienda hasta el fin del gobierno aprista, elaboró el presupuesto 2012, que luego defendió como ministro en noviembre del 2011. En ese documento no consideró los fondos necesarios para afrontar la tremenda lucha del Vrae, y mucho peor, hasta ahora tiene encajonados los recursos adicionales que se reasignaron a principios de abril para requipar a las fuerzas del orden. Eso lo han denunciado varios congresistas.

En realidad, Castilla tiene parali-zada la inversión pública, pues el MEF tiene la última palabra en todo, y este año vamos a terminar nuevamente con un gran superávit fiscal.

Castilla se tomará la foto en di-ciembre con la diploma que dice lo bien que ahorra recursos en un país donde todo está por hacer, mientras que soldados y policías van al frente de batalla con pantalones remendados por sus padres, helicópteros sin blindar y sueldos de hambre. Así no es posible ninguna nueva estrategia en el Vrae, aunque haya la mejor inteligencia, y continuará la desmoralización de militares y policías.

Es momento de acabar con el modelo en el que el MEF es el todopoderoso de la gestión pública. Dejemos atrás la institucionalidad fujimorista de los 90 y convirtamos al ministerio que dirige Castilla en una cartera solo de hacienda, dejando las decisiones económicas a un planeamiento de corto, mediano y largo plazo, y no en manos de un simple tesorero.


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Carlos Alonso Bedoya

Economía disidente