Carta de un lector

El “piquito” que se han dado en el último clásico del fútbol peruano los jugadores Malingas Jiménez y el Bidón Neyra ha despertado una serie de cucufaterías en jugadores que en su tiempo no se acuerdan que también fueron terneras y hoy son unas consagradas vacas. Estamos hablando del Chorrillano Palacios y del Ciego Oblitas. Recuerdo las jugadas cachacientas del Niño terrible Roberto Challe, las quimbas y “levantadas” en pleno estadio de Víctor Pitín Zegarra, de Perico León o Pichicho Benavides. Así como los malabares de Piticlín Palacios.

| 07 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 682 Lecturas
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Ahora estos señores vienen a escandalizarse con un “piquito” que lo hacen de puros monos los jugadores de la “U”, pues este estilo de celebrar un gol se impuso primero en Argentina (recordemos el beso de Caniggia y Maradona, o el que se dieron el Toto Cornejo con Tonelotto). Todos argentinos.

Luego hemos pasado por la celebración del Loquito Vargas, jugando por el Catania de Italia, y las desaforadas opiniones de un dirigente y padre de la Patria, de apellido Mallqui, que salió como si fuera un acólito a vociferar por este hecho. Dejémonos de cucufaterías, señores, hoy estamos viviendo otra generación, una nueva dinámica de vida, donde los mitos de antes ya no tienen sentido, y hasta se ven ridículos.

Ahora bien, si nos preocupamos por la imagen que este hecho puede formar en nuestra juventud o niñez de hoy –entiéndase nuestros hijos–, pues preocupémonos por formarlos mejor, bien, con principios.

En mi época estuvo de moda la fumada de pasta, hierba y las broncas en pandillas. Nunca necesité de aquello, pero sí me fajé para hacerme respetar y gracias a las normas de vida que se impuso en casa, salí adelante y hoy lucho a diario con mi esposa para que mis hijos sigan nuestro camino y sean mejor... mucho mejor que nosotros.

Así que si los jugadores siguen con sus “piquitos”, “saliéndose del closet” y mientras no se saquen los pantalones (como lo hizo alguna vez Perico León o el Puma Carranza), pues bienvenido espectáculo, con goles, jugadas de altura y formando equipo.

Y al Chorri, que ahora no es ni la sombra de lo que alguna vez fue, y a la Tía Oblitas, que mejor se dediquen a lo suyo y se dejen de cucufaterías. Todavía me ha quedado en la retina el rostro y las declaraciones del Chorri cuando vio perplejo cómo el tiro del Bidón Neyra se metió por un ángulo imposible superando al buen arquerito Manuel Heredia, “de un jugador de más de 100 kilos” como dijo Palacios y que, a pesar de ello, jugó y corrió más que el Chorrillano.

Guillermo Tejada Dapuetto
DNI 07541222


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Ivlev Moscoso

Opinión

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