Candorosa culpabilidad

Siempre nos hemos preguntado sin respuesta, la razón o sinrazón que nos permite sobrevivir en un Perú tan beneficiado por naturaleza y sin embargo, poder constatar que nuestro país es justo el real de las maravillas de Alicia; y a la vez, el lugar de la Tierra donde ocurren las cosas más insólitas, donde lo malo se hace bueno y la honestidad pierde su sacrosanta virginidad una y mil veces sin que ocurra nada.

| 03 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 574 Lecturas
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En tiempos de revocación municipal, quedamos igualmente asombrados que el machismo mexicano exportado a todo el orbe, es un mero cuento comparado con el nuestro que victimiza mujeres. Ni el Charrasqueado parrandero y burlador era tan feroz.

En efecto, los machotes de antaño, fabricantes del desorden vial que vive la capital y el país, dieron carta libre a la delincuencia y se levantaron todo lo que pudieron de las arcas públicas y edilicias, son ahora los candorosos gonfaloneros del proceso a cumplirse el 17 de Marzo, donde la Alcaldesa Susana Villarán, jugará como piñata, junto a 39 candidatos al patíbulo.

Por fortuna, sin hallar respuestas a la magia que envuelve nuestra patria, la historia nos permite recordar a los regímenes que nos sumieron en el caos y con latrocinios impunes. Los jóvenes de hoy no nacieron en épocas del oprobio; y por ende, ignoran pasajes que son necesarios de rememorar. Deben conocer los interrogantes con respuesta real que apuntamos en esta nota.

¿Cuál fue el partido gobernante de la superinflación que unificó las tres policías, liquidando la investigación científica de la PIP, el control carcelario de la Republicana y la seguridad callejera de la Guardia Civil, más la sucesivas reclasificaciones? No fue la Alcaldesa, fue el Alanismo 1985-90.

¿Quiénes gobernaron la década 90-2000, despidieron con incentivos y a la fuerza a casi medio millón de empleados públicos que pasaron a ser taxistas y microbuseros, llenando el país de carros chatarra y buses viejos importados, creando el chongo vehicular que se incrementa día a día? No fue Doña Susana, sino el fujimorismo.

Completan esta tríada perversa los amantes del cemento constructivo, que siempre deja réditos ilegales y por ello lo adoran y extrañan, al igual que las tapaditas de Comunicore.

Evidentemente, el candor impúdico de los culpables revocadores es digno de un museo de Quelonios antediluvianos. Su propio muerto se lo endilgan a Susana Villarán, única que enfrentó al desorden de La Parada, a las mafias del transporte urbano y lucha por enseñar a vivir civilizada y comunitariamente. Si logra hacer las reformas que terminen con 50 años de indiferencia política calculada, tendremos que santificarla antes que revocarla.


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