Camisea, ¿por cuánto más?

Hace unas semanas comenté que, con su ampliación a 1,600 MMPC/D (millones de pies cúbicos por día), Camisea sólo podría atender su demanda hasta el año 2016. Un análisis sencillo indica que es una posibilidad válida. Afecta sensiblemente el desarrollo económico del país y debe considerarse una alerta.

Por Diario La Primera | 09 set 2008 |    

Para cuantificar el mercado atendible por Camisea se establece una relación entre (i) la magnitud de reservas, (ii) el régimen de producción - o rapidez a de consumo del gas – y (iii) duración de las reservas.

La explotación del campo se concedió para 40 años, teniendo reservas probadas recuperables de 6.8 TCF (Tera pies cúbicos o billones), con una capacidad de transporte (y por ende de consumo) de 450 MMPC/D. Las 3 cifras eran coherentes entre sÑ Permitían atender ese mercado por 40 años.

Aunque a primera vista suene ilógico, una mayor producción implica la disminución de las reservas del depósito que pueden satisfacer la máxima demanda. ¿Por qué?

La analogía ayuda a comprender el comportamiento del reservorio. Asimilémoslo a un gran globo de gas de paredes rígidas, que se vacía a través de un ducto. La rapidez con que se vacía (es decir, lo que puede producir) disminuye conforme se va vaciando, porque va decreciendo su presión. Conociendo esta conducta, a priori se escoge la demanda que se desea poder atender (ejm: 450 MMPC/D). Podrá atender esa máxima demanda, en tanto haya suficiente presión en el reservorio. Después seguirá produciendo, pero en forma declinante, insuficiente para la demanda. Año a año, alguien se quedará sin gas, a menos que se encuentre otros reservorios o se importe.

En el caso de Camisea, si en vez de producir hasta los 450 MMPCD originales se llega a producir 1,600 MMPCD, se necesitarán una presión y reservas remanentes mucho mayores. Por ejemplo, si una demanda de 450 MMPC/D se podría atender con reservas remanentes del 10% de las iniciales, en caso de 1,600 MMPC/D sólo se atendería la demanda mientras las reservas remanentes sean mayores al 50%. Además, para 450 MMPC/D el ascenso y el declive de la producción serían lentos; para 1,600 MMPC/D, el ascenso y declive de la producción serían rápidos.

¿Cuánto han cambiado las cifras respecto al inicio? El MEM menciona reservas probadas de 11.3 TCF para la Selva Sur (Camisea). Considerando 13 TCF, las reservas actuales serían 90% mayores a las iniciales. Una producción de 1600 MMPC/D sería 3.5 veces el valor inicial. Combinadas, esas cifras indican que, aún considerando valores mayores para las reservas, éstas se estarían consumiendo con una velocidad 86% mayor.

Al inicio, la demanda de gas es muy inferior a lo que se puede producir; entonces, la producción se acomoda a la demanda, mediante una válvula que controla el flujo, que se va abriendo conforme se requiere, igual que un caño de agua. Hasta que llega el momento en que no se puede abrir más. Si hasta entonces no se encontró y puso en valor otro reservorio, sólo queda importar el gas que falta. Construir las instalaciones (planta regasificadora, obras portuarias) y suscribir contratos de importación de gas, requiere no menos de 5 años. Es el caso de Chile.

El Perú, al iniciar la era del gas con Camisea (Lote 88), guardó una Reserva Estratégica (Pagoreni, Lote 56, con 2TCF) para esas eventualidades. Pero Pagoreni, con unos 18,000 millones de dólares en reservas probadas, se entregó a la exportación, tras un pseudo concurso. Esa generosidad significó que el 20% del derecho a participar en el emprendimiento se vendiese en 325 millones de dólares.

Tenemos que dejar de despilfarrar el gas, poner en valor otros yacimientos, asegurar que serán para el mercado interno e ir considerando la opción de importación.


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista