Cambio climático: Negociaciones en crisis

Casi todas las semanas aparecen nuevos informes acerca de los riesgos del cambio climático y de cómo la situación es peor de lo que previamente anunciaron los científicos. Pero las negociaciones que acaban de concluir en Bonn, parte del proceso preparatorio de la crucial conferencia de diciembre en Copenhague, reveló que no sólo el clima está en crisis sino también las negociaciones sobre el clima.

Por Diario La Primera | 20 jun 2009 |    

Quedan muchos temas sin resolver y la brecha entre los países desarrollados y en desarrollo se profundiza.

Varios países desarrollados han mostrado muy escasa voluntad de cumplir con su parte en la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. En contraste, pretenden aumentar la responsabilidad de los países en desarrollo.

Lo más deprimente es que algunos de los principales países desarrollados se están fijando metas muy bajas en materia de reducción de emisiones, muy por debajo de lo que se necesita para enfrentar seriamente el problema del clima.

El primer ministro de Japón, Taro Aso, anunció que para 2020 su país está dispuesto a reducir sus emisiones un ocho por ciento por debajo de su nivel de 1990. Esto fue recibido con disgusto en Bonn, porque Japón se había comprometido previamente a bajar sus emisiones un seis por ciento para 2012, y esto es agregar apenas un dos por ciento a la medida para el periodo 2013-2020.

Estados Unidos todavía no ha anunciado oficialmente su meta. Pero una ley sobre clima del Congreso ha puesto cifras que, según los expertos, significan que en 2020 las emisiones estarían un cuatro por ciento por debajo del nivel de 1990.

La ley también permite a las compañías estadounidenses pagar a empresas de países en desarrollo para que ellas reduzcan las emisiones en su lugar. Eso implicaría restar aún más puntos porcentuales al esfuerzo nacional de Estados Unidos.

Es bien sabido que los grupos empresariales estadounidenses están presionando al Congreso para que rebaje el nivel de acción con el que finalmente termine comprometiéndose el país.

Las cifras de Japón y Estados Unidos no resisten la menor comparación con relación a lo que deben necesariamente hacer. Si se quisiera reducir en serio a la mitad las emisiones mundiales para 2050, entonces los países desarrollados deberían estar dispuestos a reducir sus emisiones muy por encima de un cuarenta y cinco por ciento para 2020. India ha mencionado un setenta y nueve por ciento.

La Unión Europea tiene metas más ambiciosas que Japón o Estados Unidos. Habla de un veinte por ciento, que aumentaría a un treinta si otros países desarrollados se le suman. Dadas las posiciones de Japón y Estados Unidos, la meta de treinta por ciento parece poco probable.

Los países en desarrollo demostraron su profunda insatisfacción con las míseras ambiciones de las naciones ricas, que tanto predicaron sobre la necesidad de adoptar medidas contra el cambio climático.

El 12 de junio, treinta y ocho países en desarrollo presentaron un documento conjunto reclamando a los países desarrollados el compromiso de reducir sus emisiones en al menos un cuarenta por ciento para 2020 (comparadas con el nivel de 1990).

Éste es solo uno de los numerosos aspectos en que difieren.

Además de la división Norte-Sur, hay diferencias importantes entre los países desarrollados y también entre los países en desarrollo en cuanto a si deberían diferenciarse en sus obligaciones, y sobre qué bases.


    Martin Khor

    Martin Khor

    Opinión

    Colaborador