Calor y demasiado frío...

La cultura china anda siempre buscando la contraposición… Los chinos crearon el Ying y el Yang para entender el secreto de la vida y la salsa agridulce para endulzarla. Y en estos juegos olímpicos cultivan el frío y calor.

Por Diario La Primera | 15 ago 2008 |    

En los estadios y las calles hay una temperatura de 35º centígrados o más, pero en el centro de prensa de los juegos y en los autobuses de los periodistas e invitados, desciende 20 grados. Es una locura… Nadie sabe cómo vestirse, si para verano o para invierno. Para no pasar calor ni frío, en mi mochila siempre llevo dos mudas de ropa.

La locura máxima está en el IBC (el centro de operaciones de la TV olímpica), donde las pantallas y otros aparatos satelitales de la más alta tecnología necesitan una temperatura de entre 12 y 24º para no provocar algún cortocircuito electrónico cerebral. Pues bien, los chinos decidieron que la temperatura ideal es 12º (ni un grado más), sin importar que periodistas, técnicos y curiosos luzcan como osos polares… tapados con frazadas y tiritando de frío.

Los contrastes están a la orden del día y no sólo en diferentes competencias atléticas, donde los latinoamericanos parecen niños desnutridos al lado de los fornidos y bien alimentados atletas estadounidenses y europeos. Por el anillo olímpico hay un hotel de “siete estrellas”, lujo al más alto nivel… y a poca distancia una villa miseria, donde los chinitos de pies descalzos juegan a “saltar” en calles de barro.

Todos hablan de Michael

Phelps… consagrado ya como el atleta que más medallas de oro ha conseguido en la historia de las olimpiadas, un récord que recién podrá romperse dentro de 40 años o más. En lugar de ir por la vida como una superestrella de rock, el chico estadounidense es simpático y muy humano, no para de sonreír y tampoco de firmar autógrafos. Un tipo muy parecido es el tenista español Fernando Nadal, que llama la atención de algunos de sus propios compañeros, quienes no entienden cómo actúa así, con tanta humildad.

¡Bravo por ellos!… por Phelps y Nadal… que son todo lo contrario del “USA Dream Team” de baloncesto. Con Kobe Bryant a la cabeza, los “bad boys” andan pregonando por ahí: “¡Qué nos den ya la medalla de oro, queremos irnos para casa!”.

Los chinos siguen acumulando medallas, sin importar cómo. En el judo, por ejemplo, hubo un escándalo olímpico: los jueces le dieron una medalla a una judoka china, cuando, según los entendidos, la ganadora había sido una cubana.

Como dice un amigo periodista francés: “Jugar en casa en unas olimpiadas son 10 puntos a favor en cualquier deporte”. Claro, menos en fútbol, donde los chinos aprenden a correr como balas pero todavía no entienden bien cómo convertir un gol.

* Director Internacional de Don Balón


    Rogelio Rengel, Jr.

    Rogelio Rengel, Jr.

    Juegos Olímpicos

    Enviado Especial*