Cajamarca, día 1

Llegué en el bus llamado Camal –termina en AL, saquen que empresa fue, pe-. Cajamarca soleada, cielos limpios con algodones de nubes, claro, con 5 paradas de carretera, varios dolores de espalda y con más hambre que Gastón Acurio al mediodía, pues viajar 14 horas seguidas no seas malo, pues, soy guerrero pero la cucaracha me hace mal.

Por Diario La Primera | 31 jul 2010 |    

De frente nos fuimos a hospedar en la casa de un queridísimo amigo de colegio-universidad-y hasta de carrera profesional. Es el No a Keiko Boy, un star del Facebook con su gesta de miles y miles de seguidores en aquella red social–verdadera causa comunicacional de transparencia política-. Acá, los taxis están a tres lucas, si son céntricos. La ciudad tiene todo: cines, shoppings, menos grafittis -por el momento no encuentro algún street art así que paso a pintarrajear mismo felino loco-. No quiero hacer cherri a nadie, pero es altamente recomendable el restaurante Salas, es uno de los más ricos (y caros). Probé la trucha rosadita, con su ensalada y papas fritas y de premio castigo dejé en una de sus paredes una carita de gato pop con tinta indeleble, mismo vándalo plumón, todo gracias a los dioses de la escritura que me dieron premios por ser legalaiz con estas líricas, fiel gentileza de los libre pensantes –ah, la ternera en salsa de kión, un guiso que parecía un asado lo pidió la novia, bravazo alucinógeno man, en la mesa con dicho manjar ella no me habló más, vibraba en el deleite, lástima que llegamos muy tarde para comer conejo y me odiarán los vegetarianos por muy pendexo carne brava-. Mañana sigo holgazaneando y les sigo contando. Ablaos.

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

    www.malaspalabras.pe