Caja de Pandora

Una versión que circula en medios políticos indica que un grupo de empresarios y dirigentes políticos habrían concluido que está llegando el momento de empezar a des-lumpenizar la campaña del Sí, por las consecuencias que podría traer que se alcance una eventual victoria en un grado de crispación tal que se proyecte luego hacia el escenario de los conflictos sociales y de las siguientes elecciones. Si esto fuera cierto explicaría el cambio de dirección de Correo, que no significa que el diario abandone el campo de los revocadores, sino que deja de poner la puntería en la CONFIEP los sectores A-B, el PPC, Álvarez Rodrich y Rosa María Palacios, como supuestos traidores a “su clase”, que hacen de compañeros de viaje de los rojos y los caviares cuando se está a punto de hacer que los sectores populares se encarguen de echarlos de la municipalidad.

| 06 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 960 Lecturas
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También se entendería el tono filosofal que han adquirido los ladrillos con los que el señor Slocovich llena ahora sin mayor fortuna el lugar de la columna del director, en la que aparenta recomendar “trasparencia” a los del No y resignarse a que los del Sí sean unos sinvergüenzas porque después del 17 de marzo volverán a sus casas y no ejercerán cargo alguno. Y ahí parece, precisamente, que está una parte del actual problema de la revocatoria: ¿cómo se van a sacar Castañeda, García y otros aspirantes al retorno al poder, la imagen de Marco Turbio reclutando personajes de los bajos fondos para armar una campaña de chaveta, cobrando por asesinar políticamente, a autoridades que se quiere sacar del camino, en un estilo de sicariato que está a la vista?

¿De qué forma van a distanciarse de la marca homofóbica que le impregna el pastor Linares a la revocatoria; o de los cargos que pesan ahora sobre Burgos que podrá eludir por algunos meses pero que caerán directamente sobre él y sus amigos políticos en cierto tiempo? El punto es que la banda de Marco Turbio ha servido para que alguien, que no es nadie y no arriesga ningún futuro político, se haga cargo de poner el Sí porque Susana no me gusta, en el centro de una disputa política dentro de la ciudad.

Ahí es donde pueden aparecer los que creen que ese trabajo ya está hecho y que hay que pasar al estilo más hipocritón, tipo El Comercio, que dice que no es revocador, pero que la alcaldesa se revoca sola por sus errores y se dedica todos los días a inflarle reales o falsos errores. La campañita contra los paneles supuestamente caros, sería parte de este juego de segundo momento cuyo meollo es mantener la ventaja establecida, metiendo desconfianza hacia los mecanismos de defensa que emplean los que no están de acuerdo que se revoque a Susana a dos años de su mandato, y evitar pelearse con sus apoyadores.

Este asunto de la revocatoria tiene elementos del viejo mito de la Caja de Pandora que los que la abren no saben todo lo que podrá salir de adentro. Si la versión que recogemos aquí tiene algo de cierto, ya la revocatoria mató al chico terrible de la derecha periodística. ¿A cuántos más se llevará de encuentro en los 40 días que quedan por delante?, ¿cómo será Lima y el Perú después de darle el gusto a Marco Turbio?


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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