Cacería de rojos

Solo faltaba que a Lynch se le ocurriera recibir en la sala de recepción de la Embajada peruana en Argentina, la carta que los activistas de Movadef y diversas organizaciones locales de apoyo, querían entregar al gobierno peruano sobre el tema del reconocimiento legal del nuevo partido senderista, para que la histeria política reviente una vez más en Lima exigiendo la inmediata renuncia del embajador, de la embajadora en Uruguay (que nada tiene que ver con el asunto) y del ministro Roncagiolo.

| 04 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Nótese que no se habla de lo que Lynch trató con sus visitantes y si éstos se fueron apenas después de entregar su carta, Y casi se sugiere que la autoridad debía haberse mantenido encerrada en su despacho hasta que le despejaran la calle y que cualquier otra variante era darle a la organización de Alfredo Crespo un estatus de interlocutor válido que no le corresponde.

Lynch seguramente está un poco distanciado de los asuntos peruanos y no ha percibido el clima político de los últimos días en el que una comisión del Congreso le decía a la alcaldesa de Lima y al ministro del Interior que no le interesaba que el sábado 27 hubiesen logrado por fin la consolidación del nuevo mercado mayorista de Santa Anita y el cierre de La Parada que decían que nunca lo conseguiría, sino que el jueves 25 no pudieron con el encargo.

Y que, desde el mismo 25 hasta el día 31, el JNE se había dedicado a agraviar a la Municipalidad con una sucesión de disposiciones pro-revocatoria (aprobación de firmas, sin sanción por las falsificaciones; rechazo de reconsideración sobre el incumplimiento de fechas en la entrega de las adhesiones; desconocimiento del recurso de recusación de la presidencia del JNE en la resolución de este proceso; fecha arbitraria de convocatoria de la consulta, que acelera los plazos para desquiciar la acción municipal; prohibición a la alcaldesa y regidores de difundir las obras y reformas realizadas; etc.), todo esto porque existe un sector que no soporta la idea de una gestión izquierdista al frente de Lima y el Jurado se ha puesto la camiseta amarilla de este sector.

Todo esto al mismo tiempo que, también en el Congreso y en los medios, se ha iniciado una feroz campaña en contra de Javier Diez Canseco, que ahora no solo es acusado de pretender impulsar cambios en la legislación bursátil que involucran a multitud de accionistas, para favorecer a sus familiares (sin que nadie haya pedido un informe de si los otros 11 proyectos sobre el tema tienen detrás a congresistas con inversiones propias o de familiares en el mercado de valores), sino que se ha convertido en legitimador del “robo” de Velasco cuando éste intentó dar participación a los trabajadores en la propiedad y las utilidades de las empresas a las que contribuyen con su esfuerzo, y en embaucador de pobres legisladores que no leen lo que firman como es el caso del buen Castagnino. Por todo esto JDC se ha ganado su propia revocatoria, que quiere marcar la caída del gran fiscalizador de izquierda que tantas molestias le trajo a la derecha corrupta y tramposa.

O sea que lo de Lynch no está ocurriendo en el vacío sino en plena cacería de izquierdistas que se desarrolla bajo el postulado que los males del Perú vienen de ese sector político, que nunca dirigió el Estado, y no de los que siempre nos mal gobernaron durante casi 200 años de República.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista