Busco novia (para mi papá)

Sabrina se llena de tristeza cada que ve a su padre solo. Se siente culpable porque hace como 10 años, cuando tenía 11 años de edad, hizo hasta lo imposible para que despidieran a una doméstica que laboraba en su casa porque entre ella y su padre había surgido un cariño que si las cosas seguían igual ese cariño pudo haberse convertido en amor. “Me puse celosa e hice que la botaran porque ella era muy cariñosa con mi padre. Hasta le acariciaba el cabello”, confiesa Sabrina.

| 08 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores |1.8k Lecturas
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Ocurre que su madre murió cuando ella tenía 5 años de edad y desde entonces creía que ninguna mujer en el mundo debía acercarse a su padre para ocupar el lugar de su mamita. Pero desde aquel tiempo mucha agua ha corrido bajo el puente y Sabrina, quien ahora tiene 20 años, quiere que su padre consiga a una buena mujer.

Su padre don Román tiene la extraña costumbre de levantarse todos los días a las cuatro de la mañana y hacer, desde esa hora, las cosas cotidianas de la casa como barrer el patio, regar el jardín y hasta limpiar las hojas de las plantas. “Esas mismas cosas y desde esa hora él lo hacía junto a mi madre”, me dijo Sabrina.

Don Román, sin embargo, no quiere una mujer a su lado porque ha aprendido a vivir con su soledad. Tiene 70 años de edad y antes de tener a su primera hija a los 50 había conocido ya tantas mujeres que si hubiese llevado la cuenta le hubiera hecho la competencia incluso a Florentino Ariza de “El amor en los tiempos del cólera”.

“El amor que siento por tu madre jamás será remplazado por nadie en el mundo y por favor no estés pensando mal ante una muestra de cariño de una mujer que bien podía ser mi hija”, le había dicho don Román a Sabrina, después de que la doméstica cariñosa había sido despedida.

Sabrina conversó hace poco con su padre.

—Estoy buscando una novia para ti, papá.

—Por qué no buscas un novio para ti, mejor.

—Es que yo te debo una.

—No me debes nada. Todo está bien.

—Sí, yo hice que despidieran a la doméstica cariñosa.

—Hiciste bien, hija.

—¿Ay, papá, no te gustaría una mujer a tu lado?

—Hija, el amor no se busca. Debes saberlo.

—Es que te veo tan solo.

—Te equivocas, todos los días, a partir de la cuatro de la mañana, tu madre me acompaña y así será siempre.

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El Escorpión

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