Buscar trabajo es un trabajo arduo

Mi padre ya no quiere mantenerme, señor Escorpión.

—Está bien, porque usted ya tiene edad para mantener a su padre.

| 01 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 711 Lecturas
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—Es que todavía estoy estudiando y no encuentro trabajo, porque mis horarios son complicados.

—Si a eso le llamas estudiar entonces yo soy Francisco Umbral.

—Con usted no se puede hablar en serio, siempre se quiere hacer el gracioso.

—Oye, chibolo de…

Hoy, Día del Trabajador, recuerdo a mi amigo Miguel Cutipa, quien cuando tenía 23 años de edad y era un buen estudiante del tercer año de la Escuela Académico Profesional de Arte de San Marcos, se había convertido en un experto pateando cilindros y con efecto.

Para él buscar trabajo se había convertido en un trabajo arduo y todos sus posibles empleadores le decían esa frase archiconocida que termina en “…nosotros te llamaremos”. Yo trataba de consolarlo diciéndole que trabajar es lo peor que le puede pasar a uno, pero él me contestaba el “trabajo dignifica al hombre”. Se pasó un año mandando currículos a todos lados, tocando puertas que se cerraban. Se impacientaba porque su padre ya no quería darle ni para los pasajes. Es que no podía. Sus cuatros hermanos menores necesitaban dinero más que él.

—No consigues trabajo, Miguelito, porque quieres empezar ganando como gerente y trabajando pocas horas.

—No se burle. Estoy pensando seriamente en dejar la universidad

—Le haría usted un gran favor a la universidad

—Estoy hablando en serio.

—Yo también… Perdón, perdón.

No es novedad que este país trate mal a sus jóvenes y uno de los ejemplos es mi amigo Miguelito de aquel tiempo, y eso que era universitario, inteligente, serio, diligente y listo. La cosa no ha cambiado casi nada y a nuestros jóvenes en los trabajos los tratan como las décimas ruedas del coche.

—Tranquilo, Miguelito. Mi consejo es que por nada del mundo dejes de estudiar.

—Gracias, señor Escorpión, y ¿qué le digo a mi papá?

—Nada.

—¿Nada?

—Que nada tienes para ofrecerle por ahora.

Luego de acabar su carrera, el buen Miguelito entró a laborar en un centro cultural hace seis años. Empezó desde abajo y está a punto de alcanzar el mejor puesto.

—Gracias señor Escorpión —me dijo hace unos días y yo le dije: “Dale gracias a tus padres, que te han mantenido esos cinco años que has estudiado sin trabajar”. “Usted es muy duro con sus palabras, señor Escorpión. No sabe tratar a los amigos”. “Ya, chibolo de …”


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El Escorpión

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