Bolivia: El explosivo problema de la tierra

Acabo de estar en Bolivia durante una veintena de días. Primero en Santa Cruz de la Sierra desde el día 9 de este mes cuando mercenarios de la llamada Unión Juvenil Cruceña (UJC), fuerza de choque vinculada al prefecto departamental Rubén Costas y turbas del Comité Cívico Pro Santa Cruz arrastradas por Branco Marinkovic ocuparon y saquearon las oficinas del Instituto Nacional de Reforma Agraria (Inra), el canal estatal de televisión y muchas otras instalaciones del Estado boliviano.

Por Diario La Primera | 29 set 2008 |    

Los gritos de batalla de esas masas enardecidas, manipuladas por los narradores de la televisión que les iban indicando qué local quedaba por saquear, eran la defensa de la autonomía regional frente al centralismo del Estado colla, la devolución y recuperación del Impuesto Directo de los Hidrocarburos (IDH), “expropiado” por el gobierno de Evo Morales y la independencia de la “Nación Camba” frente a un Estado andinocéntrico poblado de indígenas que la Media Luna mantiene con sus impuestos.

Luego desde La Paz, consternado igual que miles y millones de personas, hemos visto las imágenes de la masacre contra campesinos e indígenas el 11 de este mes en “El Porvenir”, en el departamento de Pando, cuya autoría, según la policía y el Poder Judicial, corresponde a bandas de sicarios contratados por el ahora preso prefecto de Pando, Leopoldo Fernández.

Bolivia es ahora un país en ebullición y transformación. Aunque el gobierno de Evo Morales ganó el referéndum revocatorio del 10 de agosto con el 67 por ciento de votos y tiene una correlación de fuerzas favorable, pero la derecha económica y política controla el Senado, el Poder Judicial, las prefecturas de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y el Ejército y la policía que deben jugar un rol arbitral en la disputa del poder están desgarrados por las tensiones de ambos lados.

Pero el carácter explosivo de la crisis tiene un fondo: la disputa por la tierra en la Amazonía boliviana, que representa el 70 por ciento del territorio del país. Sólo en Santa Cruz, 20 millones de hectáreas de ricas tierras están en manos de 3,700 familias de terratenientes con inmensos latifundios de soya, ganado y caña de azúcar.

Es esta burguesía de la Media Luna, ligada a la derecha de La Paz y otras ciudades y a los intereses geopolíticos estadounidenses, que está dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias en defensa de sus injustos privilegios sobre la tierra frente al anuncio de una reforma agraria y una nueva Constitución.


    Róger Rumrrill

    Róger Rumrrill

    En el ojo de la tormenta