Biografía de un tecnócrata

El 16 de febrero del 2000, en pleno jaleo previo al intento de re-reelección de Fujimori, el ingeniero Luis Ortigas Cúneo dirigía la reunión de apertura de sobres para la concesión del proyecto de explotación de las reservas de gas contenidas en el Lote 88, descubierto por la Shell, el más rico de cuantos han sido identificados hasta ahora. Antes de eso, en noviembre de 1999, Ortigas había asumido la presidencia del Comité Especial del Proyecto Camisea (Cecam) y por tanto la conducción de todo el proceso.

| 28 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.9k Lecturas
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Como ganador del concurso es declarada la empresa argentina Pluspetrol, que ya había entrado en el mercado de hidrocarburos peruanos con la concesión de lotes petroleros en la selva norte, con muy mala fama en aspectos ambientales y en su relación con los pueblos nativos. Para el estándar internacional, Pluspetrol podía considerarse un postulante de tercer o cuarto nivel, respecto a Shell-Mobil que abandonaron el proyecto antes de iniciar su explotación o que otros aspirantes como Total de Francia que fueron derrotados. Apenas definida la concesión se organiza un consorcio de operación donde ingresan la estadounidense Hunt, la coreana SKF y otras que no habían intervenido en el concurso.

En tono grandilocuente el gobierno de Fujimori bautizó lo ocurrido como el “contrato del siglo”, cuando por muchos aspectos: tratamiento como “inversión de riesgo” de la concesión de campos con reservas probadas e instalaciones listas para usar; manejo arbitrario de los líquidos asociados al gas natural; regalías subvaluadas; etc.; se trató del faenón entre dos siglos. El 9 de diciembre, cuando Fujimori ya había renunciado a su cargo, el ministro de Economía, Javier Silva Ruete, afirmando su línea de no modificar las decisiones de la dictadura “para no desalentar la inversión”, encargó al mismo Luis Ortigas la redacción del contrato con Pluspetrol. Ocho meses después, el 7 de setiembre de 2001, el gobierno de Toledo forma un Comité de Seguimiento del Proyecto presidido, como es obvio, por Ortigas Cúneo.

El 1 de mayo de 2004, el mismo gobierno de Toledo que ya estaba embarcado en el plan exportador de Hunt Oil, respaldado por Pedro Pablo Kuczynski, encarga a Luis Ortigas viajar a México para tomar parte en las negociaciones iniciales para la exportación del gas. Es decir, en resumen, el señor Ortigas estuvo en todas las etapas que se siguieron para armar el rompecabezas del gas, muchas veces denunciado por el candidato Ollanta Humala como expresión de entreguismo antinacional. Más aún, en los años siguientes el caballero ha formado parte del directorio de Perupetro que tiene bajo su responsabilidad las concesiones, los contratos y la supervisión de su cumplimiento, y ha sido funcionario de Proinversión la agencia de las privatizaciones.

En marzo de 2012, Ortigas fue catapultado a viceministro de Energía por su anterior jefe en Proinversión, Jorge Merino Tafur, con lo que los integrantes de consorcio Camisea se aseguraron un amigo al más alto nivel del poder. Durante el año el país ha visto lo que esto significa: anuncio pomposo y frustración de la recuperación del Lote 88, virajes increíbles en el tema del gasoducto andino y la petroquímica del sur, incapacidad para cobrarle a Pluspetrol por los desvíos de barcos en altamar y la evasión de regalías, precio del GLP al alza, etc. Ahora Ortigas es el presidente de Perupetro seguro que en premio a una trayectoria que va en oposición a todo lo que Humala predicaba. Así están las cosas.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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