Beneficios tributarios y exportacion de servicios

Como sabemos, nuestro sistema tributario de imposición a las ventas está estructurado con la técnica del valor agregado. Así, quizá por ese complejo de Adán que a veces sacamos a relucir en el Perú, lo que en el resto del mundo es el IVA (Impuesto al Valor Agregado) aquí es denominado IGV (Impuesto General a las Ventas).

| 11 junio 2008 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 4.5k Lecturas
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Por sus características, el sistema determina que en cada paso del circuito natural de producción, distribución y venta de bienes y servicios, se aplique el IVA sobre el valor que se agrega, es decir sobre la diferencia de precio de lo que se compra y el precio de lo que se vende. De esta manera, el consumidor final siempre soporta una carga económica equivalente a la tasa vigente del IVA, y no más ni menos que ella.

Se trata pues de un impuesto moderno que evita la acumulación de impuesto sobre impuesto y permite que, cuando se venda al exterior, el exportador pueda recuperar el IVA pagado por sus compras, puesto que el IVA está dirigido al mercado interno y no debe afectar las ventas al exterior. Nótese que tanto el Perú como cualquier otro país grava con el IVA a la importación de bienes y de servicios, por lo que no sería razonable gravar las exportaciones.

Nuestra legislación reconoce y tiene aparentemente consagrado este principio. Decimos que aparentemente puesto que si bien la exportación de bienes está libre del gravamen no ocurre lo mismo con todos los servicios. En efecto, se tiene establecido que solo estarán libres del IVA los servicios que aparecen en el Apéndice V del TUO de la Ley del IVA lo que determina un trato discriminatorio incomprensible.

Ocurre que no se ha entendido todavía que el IVA no puede ser materia de exportación puesto que deja fuera de competencia a nuestros servicios frente a los servicios que ofrecen las empresas locales del exterior, las que, como es natural, solo pagan una vez el IVA local, mientras que el servicio peruano es gravado primero en el Perú y después en el país de destino. Eso es lo que ocurre hoy día impidiendo el desarrollo de nuestras capacidades intelectuales y técnicas.

Respaldamos pues la presión de los gremios que desde hace mucho tiempo piden que, en general, la exportación de servicios reciba el tratamiento que tiene la exportación de bienes. Ello permitirá el desarrollo moderno de nuestras capacidades manuales, profesionales y tecnológicas; así los servicios médicos, de producción de software, de confecciones y muchos otros, podrán desarrollarse y generar fuentes de trabajo para nuestros jóvenes que ahora pugnan por irse al exterior.

No compartimos el pedido del beneficio de drawback para estas actividades salvo que para su desarrollo se tenga que importar bienes o servicios afectos a impuestos aduaneros. De lo contrario implicaría una ventaja tributaria que iría en contra del principio de neutralidad que se reclama. Propugnamos la neutralidad del IVA y criticamos los beneficios que distorsionan el mercado. Si no somos competitivos para exportar servicios sin recibir subsidios, dediquémonos a otras actividades.


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Guillermo Grellaud

Opinión

Columnista