Bayly, tal como es (segunda parte)

Cuando los periodistas llaman a JB “mostro televisivo” no saben la verdad que acarrea dicho término; sin escrúpulos, le sacó los trapitos al actor Diego Bertie forjando un homosexualismo fundamentalista (“me duele que un gay sea tan cobarde y traidor”); impasible, se metió hasta con su pequeña hija, asegurando que tarde o temprano se enteraría de la supuesta relación; como para vomitar del asco, maravilloso y malapalabrero lector.

| 16 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores |577 Lecturas
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Es Bayly y ya nos tiene acostumbrados a esos filos rugosos. Esta semana se repitió en el postre ‘delicatessen’ de su alma dejando a relucir su lado oscuro (el de una Chimoltrufia quejona), al defender los bolsillos de su hermano frente a la preciosa e ingenua y condescendiente Rivasplata. La insultó con la palabra “casquivana”. La blonda seguramente creyó que como la palabra es inusual en su vocabulario, no hace yaya –también tiene una acepción de coqueta para desactivar el agravio-. Pero decirle además “forajida” y “quitanovios” ya es cosa de comadrejas y si no le demanda algo andaría mal en la posible cenicienta materia gris de la ex Miss Perú. Dudo que Bayly recupere al presentador irreverente que solía ser. Doy más fe a su desviación de show man y promotor de la cumbia en la clase A/B peruana (su producto: Tongo). Su bisexualidad pregonada a los cuatro vientos es un recurso humorístico que engancha el subdesarrollo peruano en su tabú católico. Merece más atención su provocación marketera. Resalto su mente travestida de harto yoismo febril y aletargador –cansino y aburrido-, fruto de tanto antidepresivo que se empujó, disecándose milimétricamente en un karma alanista. (Mañana la tercera y última parte: su distanciamiento de los Vargas Llosa)

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Luis Torres Montero

Luis Torres Montero

Malas palabras

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