Basta de autos chatarra

Es harto conocido que nuestro país está entre los que más muertos y heridos sufre por accidentes de tránsito y de carretera y entre los que en mayor medida sufre la contaminación atmosférica por emanación de gases tóxicos, principalmente de automotores; se trata de una situación a la que instancias como la Municipalidad de Lima busca solución con medidas de eliminación gradual de los llamados autos-chatarra, aquellos que por antigüedad generan más riesgo de accidentes y mayor polución en perjuicio de la población toda.

| 08 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 688 Lecturas
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Fue gracias a la libre importación de autos usados –que muchos despedidos compraron para sobrevivir como taxistas, oficio cuyo ejercicio fue además liberalizado- que el país y en particular la ciudad de Lima, se comenzó a llenar virtualmente de automóviles usados. Hasta se llegó a generar una industria de cambio de timón y otras adecuaciones para carros traídos de Japón.

Se trata, definitivamente, de una situación ante la cual no debe haber acciones irresponsables ni demagógicas que lo agraven, pues ha crecido espantosamente desde que fue creado por el régimen que nos gobernó en los años noventa, aparentemente como una supuesta solución al desempleo masivo que generó su política de ajuste; una consecuencia que no podemos negar, independientemente de otras consideraciones.

El comentario viene al caso porque, lamentablemente un grupo de congresistas estaría utilizando el poder político para presionar por medidas que agraven la situación, dando facilidades para la importación de vehículos usados que, por cierto, son traídos de países en los que no están permitidos por tener mayor antigüedad que lo establecido y son técnicamente considerados chatarra.

En vez de destruirlos como chatarra, lo que hacen comerciantes que buscan ganar dinero fácil, es traerlos a países como el Perú, y nuestro país debe dejar de ser un depósito de desechos.

Los legisladores involucrados en la maniobra, según sabemos, buscan beneficiar a quienes lucran de la indeseable importación de autos usados, entre ellos los inmigrantes pakistaníes establecidos en el sur del país, a costa de sumirnos en la inseguridad, la polución y el caos que ocasiona la saturación de vehículos.

La ciudadanía no debe permitir que prosperen las maniobras de quienes incumplen sus deberes como representantes del pueblo; y debe hacerles saber que reprueba su inadmisible accionar a favor de intereses privados y contra el país y sus gentes.


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