Avanza la unidad

La semana pasada se fundó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), motivada directamente por la necesidad de la región de defenderse ante la crisis económica de Europa y de los Estados Unidos.

| 08 diciembre 2011 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Los 33 países que la forman suman un PBI de 6,3 billones de dólares de acuerdo a la fórmula de precios por poder adquisitivo del Banco Mundial, lo cual significa que en conjunto es la tercera economía mundial. La potencialidad latinoamericana está claramente subrayada por la ubicación de Brasil como la sétima potencia mundial y la de México como la onceava, ubicándose luego Argentina en el vigesimosegundo lugar.

Lo más interesante entrado el siglo es que América Latina y el Caribe se consolidan como un área de crecimiento excepcional, muy por encima de las economías estadounidense y de la europea. Ha venido creciendo a un ritmo de entre el 4% y el 5% y el Perú está claramente señalado como la economía que más crece en la región, a un promedio en los últimos diez años del 7,5%.

Muchos se preguntarán para qué un nuevo organismo de integración, cuando ya existen varios que se han ido formando por décadas. Este es otro de los puntos motivadores de la CELAC, el que desde una apertura plural e inteligente, reconoce los esfuerzos previos y no se encasilla en debates militantes.

Con pragmatismo asume los organismos que la anteceden como parte del proceso, tales como el UNASUR, que incluye a los países del Mercosur y de la Comunidad Andina de Naciones, al propio Mercosur que aparte de los fundadores Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay incorpora como socios a Chile, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela. También al flamante Acuerdo del Pacífico donde están Chile, Perú, Colombia y México.

La nueva Comunidad subraya la importante participación en la APEC de tres de sus integrantes (México, Chile y Perú) y la presencia en la OCDE de México y Chile, así como la formación del ALBA y de mecanismos como el SELA y ALADI.

Esto es, con una visión amplia nuestros gobiernos han dejado las controversias que ponían por delante el debate ideológico y la pretensión de imponer alianzas de unos contra otros. Esta vez se parte de la constatación del excepcional momento de crecimiento de las economías y de la multiplicación de las inversiones. Se han potenciado transnacionales latinoamericanas y por cierto se ha avanzado en la reducción de la pobreza. El crecimiento permite ahora aplicar mejores políticas sociales para superar las carencias y la desigualdad.

No deja pues de ser alentador que las políticas de desarrollo exitosas en la mayoría de nuestros países hayan superado disensiones políticas que llevaban a confrontaciones que el tiempo demostró como estériles. En todo caso el nuevo espíritu de la región coincide en la necesidad de saber aprovechar la crisis de los demás, propiciando mecanismos que en el camino nos fortalezcan como una economía más integrada.


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