Atrévase nomás

Hay quienes sostienen que intentar es inútil, que hay que hacer y punto, sanseacabó. Hay que hacer y equivocarse pero hacer, hacer siempre. “Sea temeroso cuando otros son codiciosos y sólo codicioso cuando otros son temerosos”, recomienda Warren Buffett, multimillonario que no tiene celular ni PC, ni en su oficina ni en su casa (¡Qué tipo tan atrevido!), en la frase citada leemos movimiento, lento y rápido, pero movimiento: atrevimiento.

| 07 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 921 Lecturas
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Recuerdo haber escuchado a un profesor decirnos que debemos hacer cosas siempre, hacer y equivocarnos, pero hacer, hacer y luego pararnos sobre nuestros errores, para que no exista el techo. Ahora que está tan en boga esto del ser emprendedor viene a cuento tratar esto del atrevimiento, del atreverse nomás y punto.

Cuántas buenas ideas no se han materializado solamente porque quienes las tuvieron no se atrevieron a trabajar en ellas para hacerlas realidad. La evolución del hombre, quiero decir, para no pelearme con los que sostienen que el hombre involuciona, la evolución –decía- que nos ha permitido el ser capaces de crear este mundo en el que vivimos, un mundo con inventiva por doquier, aunque las más de las veces no sepamos para qué nos sirven tantos inventos o qué es lo que vayamos a hacer con ellos cuando ya no nos sirvan para nada.

La evolución hasta llegar a este hombre que somos ha sido posible a punta de inventiva, de creaciones, de decisiones, de atrevimientos, de osadía, de coraje, de empuje, de aguantar carencias, frustraciones y sin embargo mantener viva la esperanza. Siempre viva la esperanza.

Pues entonces atrévase nomás y si su atreverse es por algo que le gusta, que le apasiona, el éxito le importará muy poco, la cosa es hacer, atreverse a hacer. Atreverse entonces es dar el primer paso pero sabiendo que va a ser necesario, imprescindible, dar otros pasos más hasta que no podamos detener la marcha.

A esto se le llama también embarcarse y así en la historia nos encontramos con el atrevimiento de Julio César al cruzar el Rubicon diciendo: “Alea jacta est” (“la suerte está echada” según un autor y que según otro pronunció una frase en griego que en español dice: ¡que empiece el juego!).

En ambas frases se nota el atrevimiento del general romano, pero me gusta más la segunda frase porque involucra al juego. Atreverse es jugársela, hacer algo por qué queremos y creemos que debemos hacerlo, el mismo impulso que nos lleva a jugar.

No atreverse a algo es retroceder, amilanarse, acobardarse. Quedarse en lo conocido y no permitirse el descubrir, arriesgar lo que tenemos y en lo que creemos en busca de un conocimiento o experiencia nueva.

Este ha sido el motor de la humanidad y debemos seguir usándolo. No es recomendable entregarnos al progreso en la paralizante condición de usuarios sino afrontarlo desde un ser reflexivo y cuestionador: atrevido, siempre atrevido.

El atreverse en suma es la razón de ser de la naturaleza humana, me queda muy claro que igual de atrevido fue el rapto de Helena por Paris, que el atrevimiento de mi abuelo de embarcarse hacia el Perú con apenas quince años de vida para instalar en estas tierras la vida que me ha tocado atreverme a vivir.

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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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