Apaguen eso, por favor

Cuando yo era niño, el fumador subía al micro con su cigarro prendido en la mano y nadie podía obligarlo a apagar su veneno que convertía el ómnibus en una caja de humo. Pero la cosa cambió, el tiempo hizo lo suyo y ahora el fumador ya no se atreve a subir a la combi con su cigarrillo porque los pasajeros le harían cumplir la ley a golpes si es debido. Los pasajeros de taxis jamás se ponían el cinturón de seguridad por diversos motivos, generalmente, porque el taxi carecía de ese dispositivo que salva vidas en caso de choques. Pero las normas se hicieron y ahora existen pocos pasajeros que dejan de usar el cinturón y el taxista exige que el que va en el asiento posterior también debe usar el cinturón porque así exige la norma.

| 01 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 547 Lecturas
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Los ciudadanos aprenden poco a poco a respetar las normas de urbanidad. Aprenden porque alguien les enseña. Cumplen las normas porque hay una; y es una pena que hasta ahora nadie puede frenar la actitud insana de los choferes de mantener su radio a todo volumen infringiendo el derecho de los pasajeros de viajar con la tranquilidad del silencio.

Los choferes de las combis convierten su herramienta de trabajo en una discoteca de barrio; los que conducen los micros creen que sus pasajeros están en la obligación de escuchar las tonterías que han puesto a todo volumen; incluso algunos taxistas tienen que esperar que el pasajero le ordene para que apaguen su radio.

La bulla es un mal que estresa, cansa y contamina. La música que no te gusta se convierte en ruido. El chofer de un vehículo de servicio público tiene el deber de trasladar a sus pasajeros con la mayor tranquilidad posible.

La bulla es tan mala que va trastocando hasta el canto de las aves. Un estudio indica que las aves eligen el canto que mejor se oye, se transmite y el que menos se deteriora en una zona urbana. Modifican su canto haciéndolo más agudo, para que pueda percibirse sobre el ruido continuo de las ciudades. Si el ruido modifica el canto de las aves, es posible que modifique también la voz de los ciudadanos. No a los ruidos molestos.


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