Anita espera a su hombre

Para Anita, Roberto es el hombre más apuesto del planeta, el más tierno, el más educado, el más respetuoso, el más lindo, el más hermoso de todos los hombres que haya conocido jamás, y el único que le hizo ver las luces dulces y el sonido brillante del amor bajo las sombras de unos árboles remotos de un parque gigante a la salida de la ciudad, hace tantos años.

| 10 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |736 Lecturas
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Vivió con él un amor de telenovela con canciones de fondo y sueños de boda en iglesia antigua y música y canto y baile y fiesta en todo el barrio. Vivió un amor de sueño por dos semanas sin contarle nada a nadie y sin alardear ante las amigas y sin fotos ni recuerdos. Vivió dos semanas de locura por la suerte de haber encontrado a un hombre que más se parecía a un ángel bajado del cielo y, cuando lo creyó necesario, dijo: “Creo que ya es hora de que mis amigas lo conozcan. Será el sábado”. Antes de aquel sábado pasaron días felices en la antigua playa de Chorrillos, en los parques gigantes de Surco, caminaron por las calles tranquilas de San Isidro, bailaron en Miraflores, fueron felices en serio. Aquel sábado, sin embargo, él nunca llegó a buscarla. Tampoco el domingo ni el lunes. El hombre hermoso del mundo se volvió inubicable y Anita preocupada hasta las lágrimas recorrió el lunes todos los lugares donde pudo haber estado y no lo encontró en ningún lado. Sus amigas no entendían qué le pasaba y no podían creerle cuando decía que buscaba al hombre más hermoso del mundo y empezaron a creer que se había vuelto loca. Pero ella seguía buscándolo sin sosiego y con toda la voluntad de la tierra. Preguntó a todo el que pudo y nadie lo conocía y nadie podía dar fe de que un hombre como él podía existir y ella, de tanto escuchar que era imposible que existiera, empezó a creer que se estaba volviendo loca de verdad. Pero le quedaba el recuerdo de sus ojos brillantes y el sabor de su voz, le quedaba el recuerdo de sus besos largos y la tibieza de sus abrazos. Anita me contó ayer que jamás volvió a saber de aquel hombre, pero que lo sigue buscando hasta ahora, aunque ya no como antes. Anita tiene 75 años de edad, y hace cincuenta años lo sigue esperando.

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El Escorpión

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