Anclados en el odio

En el hecho de que Chile tarda en devolvernos el monitor Huáscar radica el odio de su elite contra nosotros, odio que aún está ahí imperturbable. Pero en varios sectores mapochinos crece la opinión de que el emblemático buque de Miguel Grau sea devuelto a casa, y dejar ya el puerto de Talcahuano.

Por Diario La Primera | 22 ago 2010 |    

Sin embargo, no será fácil su regreso. Dijimos ya que en este símbolo está inmersa la inquina chilena, la huella vil de los abuelos y herederos del pinochetismo y los otros, que creen que el país en forma de ají mexicano debe extender su territorio por tierras ajenas.

El tiempo pasa y la devolución del Huáscar sería un gesto que podría mejorar las cosas. Son ilustrativas las declaraciones del joven chileno veinteañero que declaró por la televisión que por él el Huáscar debe entregarse ya a sus verdaderos dueños; aunque dijo estar seguro de que los chilenos mayores y la elite gobernante no iban a cederlo, por persistir en el rencor hacia los peruanos.

Esperemos que esta elite gobernante y política no corte la disposición manifestada por el ministro de Defensa de Chile, Jaime Ravinet, a tratar con el Perú, en un contexto de mayor confianza y otras condiciones, la devolución del buque de Grau.

El debate sobre la devolución del monitor, como una alternativa para mejorar las relaciones entre ambos países, debe seguir; pero esta discusión seria tiene que desoír iniciativas como la del primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri. Alguien debe hundirlo a él en el silencio.

Entre las voces chilenas sensatas destaca la del ex presidente Patricio Aylwin, quien es partidario de la devolución, posición que difiere de la que mantiene gente como un conocido enemigo de guante blanco del Perú, José Rodríguez Elizondo, para quien la propuesta “se plantea en mal momento”, pues se debería realizar cuando se consolide una fraternidad entre los países. ¿En las calendas griegas, acaso?

La fraternidad entre ambos países es la deuda de estas generaciones para olvidar los errores de las pasadas que apostaron por la guerra.

Se habla de que para transparentar las compras bélicas se requiere de una engañosa “homologación” cuando, entre 1999 y el 2009, Chile destinó 3 mil 623 millones de dólares en mejorar su poderío bélico, mientras que para el 2009 elevó el gasto militar a 5 mil 683 millones de dólares. En tanto, el Perú –durante el mismo período-, adquirió material bélico por mil 189 millones de dólares en 1999 y, en el 2009, la cifra alcanzó mil 502 millones de dólares. ¿Qué dirían de esto Vallejo y Neruda?

    Paco Moreno (Editor)

    Paco Moreno (Editor)

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