Amor grande por un hombre pequeño

Ana Lucía, la chica del cuerpo de guitarra, está preocupada porque su corazón de acero parece derretirse cuando ve al hombre más pequeño de la fábrica, bondadoso, tranquilo y de buenas costumbres. Su preocupación se debe a que ella es, además de voluptuosa, enorme como un árbol, de amplias caderas y cabellos alborotados. “Si tuvieras unos diez centímetros más de estatura, yo no tendría ningún problema o si yo fuera tan pequeña como tú sería feliz a tu lado. Pero juntos haríamos el ridículo”, piensa ella. Hace unos días soñó que era feliz con él en un cuarto de una casa lejana; pero se sintió mal hasta las lágrimas cuando en la ciudad los palomillas le gritaban: “Oye, mamacita, deja a ese llavero, y ven con un hombre de verdad”.

| 20 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 894 Lecturas
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Ana Lucía no es muy prejuiciosa ni le importa mucho el qué dirán, pero él tiene apenas un metro con treinta centímetros de estatura y ella casi es de dos metros y sin tacos. La diferencia es abismal, pero cada vez que ella ve al hombre pequeño en sus ojos se prenden corazones rojos como en los dibujos animados.

Una amiga suya habló con el hombre pequeño para hurgar en sus sentimientos y decirle que ella estaba muriendo de amor por él.

“Si en realidad eres su amiga, dile que yo tengo el corazón ocupado y que se fije en alguien que le pueda dar el amor que merece”, le mintió; porque él también la ama en secreto y con toda su alma desde la primera vez que vio sus ojos clarísimos, desde aquel tiempo en que ella andaba de amores con el jefe de la fábrica.

“Maldita sea, por qué eres tan grande y por qué mierda soy yo tan chiquito”, decía con amargura el hombre pequeño frente al espejo pensando en la enorme mujer que amaba con una locura irrazonable.

Ambos sabían que se amaban con locura y casi en secreto y por cojudos llegaron a la conclusión de que debían disfrutar de su romance a escondidas para evitar las burlas. Se alquilaron un departamento al que jamás entraban ni salían juntos. Se querían cada vez más y los tontos del prejuicio están planificando una boda en secreto solo en presencia de las personas indispensables en la ceremonia.

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El Escorpión

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