Amor engagé

El amor está en una gasolinera. En un grifo uno puede ver la flama a pesar del peligro.

Por Diario La Primera | 02 set 2010 |    

Está en las llantas quemadas, cuando no se tiene una forma de llamar la atención, mis autodenominados demócratas de tisú y sillón acolchonado. Yace en la vereda rota por la erosión del mar cuando las gaviotas descienden a morir en su última morada, el planeta arde de odio ambiental y el amor se convierte en arena para cubrir el cadáver. En los caminos desolados donde se escucha sólo los motores de los interprovinciales, en los hospitales donde la madre llora desconsolada al hijo ido por cara medicina. En todas las esquinas oscuras de las mañanas más claras de Lima. En una mirada cómplice bajo la catedral sin palabras torpes. Una sonrisa que encienda las guaridas de las ratas. En un ideograma chino escrito pésimamente (quiso decir: en el buceo de los líquidos). En un billete devuelto por equivocación a pesar de la flaqueza. En una clase de yoga donde te inclinas, en unos puestos de agachaditos donde por la comida te elevas. Cuando él adora su inteligencia, y ella su genio, la pasión se vuelve tranquilidad y viceversa cual cambio de estación. En el invierno se consume más chocolate y los amantes juntos se alejan de las chocolaterías. Es el amor un viaje, una tele transportación, un mensaje de paz, una defensa de los derechos de los seres vivos, una locura bendita donde los dioses juegan ajedrez, una rayita de lápiz con dos nombres, una sorpresa, travesura y viva voz. Cuando todas las páginas leídas, todas las páginas escritas pasan y estamos ante la otra vida, sentimos que amamos más. Y tocamos la puerta del templo. Y se vuelve a hacer el amor.
Referencia
Amor engagé

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

    www.malaspalabras.pe