Amo Amazonía

Mientras la Cámara de Comercio, Industria y Turismo y los Gobiernos Regionales de la Amazonía se enfrentan en una agria disputa que divide y fragmenta la institucionalidad y el tejido social de la región y el gobierno del Dr. Alan García Pérez pesca políticamente en este río revuelto con el anzuelo de las elecciones del 2011, en Lima se está desarrollando una muestra de arte y cultura amazónica titulada “Amo Amazonía” que revela una realidad que el exotismo, el tremendismo, los estereotipos y prejuicios del “perro del hortelano” impiden a millones de peruanos conocer, descubrir, admirar y amar.

| 16 octubre 2009 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 904 Lecturas
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La muestra, producto de la iniciativa de un puñado de personas e instituciones, constituye sin duda la mayor expresión de lo que hemos denominado la “renta estratégica del Perú” en el siglo XXI: arte, cultura, pensamiento y las potencialidades de una de las regiones megadiversas del planeta. Los limeños podrán ver cine, pintura y fotografía de los artistas amazónicos; asistir y participar en debates y conferencias sobre shamanismo, el capital genético del trópico, la utopía social en construcción por los pueblos indígenas y una diversidad de temas del desmesurado universo amazónico.

En un país hipercentralista donde Lima y su poder mediático, político y económico impone al resto del Perú su “perricholismo”, como decía Sebastián Salazar Bondy aludiendo a la moralina criolla, a la chismografía y a la huachafería limeña, ¿qué fenómeno ha hecho posible esta suerte de invasión amazónica de Lima?

Sólo un hecho lo explica. La rebelión indígena amazónica de mayo y junio que, lo hemos señalado reiteradamente, ha sido y sigue siendo un verdadero parteaguas en la historia política y social del país; la más poderosa inflexión cultural de las últimas décadas.

Uno de los impactos de esa rebelión y resistencia que no ha concluido aún fue desnudar y revelar la enorme fractura de un país multicultural y multilingüe, de múltiples identidades, pero con un Estado monocultural y homogeneizador; un Estado calcado de los viejos Estados europeos. Un Estado-Nación cuyo derecho positivo hace tabla rasa del derecho consuetudinario que ha sido y es la norma de vida de los pueblos andino-amazónicos.

“Amo Amazonía” nos convoca a deslumbrarnos con la Amazonía. Para repetir con el gran novelista Ciro Alegría que alguna vez en Iquitos dijo que la batalla final en la Amazonía será dada por la cultura.


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