Amigos imaginarios, enemigos verdaderos

Había un director de periódico que andaba muy preocupado porque manos oscuras, más bien de tonalidad azul, demoraban y trababan la necesaria privatización del aeropuerto de Pisco. Y por eso ponía titulares alarmantes y escribía editoriales apasionados, en los que decía que de muy buena fuente sabía que el primer ministro de entonces (PPK) estaba enterado de las maniobras que, provenientes de la FAP, intentaban detener la modernidad y las exportaciones.

| 21 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 493 Lecturas
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Curiosamente nadie más hacía campaña sobre el punto. Y el aeropuerto en mención no había sido considerado en el primer paquete de concesionables. Un dato más: en Pisco, como en Chiclayo y Piura, había una extraordinaria contigüidad entre la parte civil y la militar, que era lo que desataba las inquietudes sobre su privatización. Pero el TLC, las agroexportaciones, la cercanía con Lima, hacían singular este caso.

Pero había otro elemento que este cronista curioso detectó luego de una revisión de documentos: la empresa de cabotaje marítimo y aéreo fundada por el señor García Miró, dueño y director del diario Expreso, en 1993, era una postora de fuerza tras el aeropuerto de Pisco, lo que planteaba los siguientes problemas:

– Existía una falta a la ética periodística en presentar como interés nacional un asunto en el que había un interés particular, de los propietarios y conductores del medio que hacía campaña por la privatización;

– La “buena fuente” que informaba al periodista sobre los actos del ministro más influyente del régimen estaba también aportando información clave al empresario que estaba relacionado directamente con la privatización.

Para mostrar cuán serio era el problema, inventé un diálogo, en un artículo publicado y difundido por la Internet, que dije que era inventado (no como Aldo M que habla con banqueros fantasmas, que dice que son de verdad), entre el primer ministro ligado a las privatizaciones y el director del periódico relacionado con una privatización, en el que conversan precisamente sobre cómo están resolviendo las presiones de la FAP. La querella que García Miró me entabló sobre este asunto, reclamando el pago de 3 millones 500 mil soles y poniendo en marcha una batería de cinco abogados, embargos y prohibiciones sobre mi persona, pretendía que yo había ofendido a tan respetable señor, procesado varias veces por el escándalo de los dólares MUC del diario El Comercio, del que fue gerente general, y centraba su acusación contra este difamador chavista, en los siguientes puntos:

– Que no había hablado con Kuczynski, o que yo no podía probarlo;

– Que ya no estaba ligado a Swissport y quien presidía esa empresa era su hijo;

Lo que el abogado principal del caballero me propuso para arreglar esta querella era que yo reconociera que no afirmaba que hubiera habido el diálogo que yo decía haber figurado o inventado como ilustración de mi nota; y que efectivamente me había enterado que la presidencia de la empresa que ganó la concesión de Pisco ya no estaba ejercida por García Miró sino por su hijo. Eso quedó consignado en documento privado de las partes, que un año después se publicó en la Web con el título: “Wiener pide disculpas a director de Expreso”.

Y eso es lo que lo hace matarse de carcajadas a Tontolín. Que no le chupo el betún a nadie, ni a la Suez, ni a los Agois, ni a García Miró, lo prueban mis notas de cada día, y lo que he seguido sosteniendo sobre la concesión de Pisco, cuyas virtudes se habrían podido comprobar si durante el terremoto ya hubiera sido entregado. Basta ver lo que pasó en Tumbes con las lluvias de hace meses que llenaron de plata a Aeropuertos del Perú (Swissport) cobrando a los aviones que traían ayuda.

Razón tenía un amigo que me decía: Raúl, ya no lo fastidies a Aldo M. El chico tiene poca correa, le gusta fregar, pero que nadie lo joda.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista