Amigo de García

Hace un par de días el juez que ve el caso Convial –ese sucio negocio tramado desde el municipio del Callao cuando estaba bajo el mando de Alex Kouri- ha vuelto a mandar el expediente al ministerio público argumentando que está incompleto y que deberá ser mejor planteado.

| 29 octubre 2009 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.9k Lecturas
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Por supuesto que el juez miente. La acusación fiscal es redonda porque se nutre del informe que la Contraloría produjo después de una investigación que el propio Kouri quiso obstruir negando la entrega de documentos claves y retrasando todo lo que pudo el envío del expediente técnico de la obra.

Lo que pasa es que Kouri es uno de los favoritos del doctor García (cuando toma su brebaje y se pone en plan de Mr. Hyde), es amigote y jefe partidario del vicepresidente Luis Giampietri, es uña y mugre con Luis Alva Castro, es una de las bisagras del pacto congresal aprofujimorista, contrató por 92,000 soles los servicios de Business Track desde el gobierno regional del Callao y, encima, es el candidato secreto del alanismo a la alcaldía de Lima.

Como si eso fuera poco, Kouri es socio de García en la colosal trama predadora del “mejoramiento de la avenida Néstor Gambetta”, una obra que debería de costar 250 millones de soles como máximo y que, sin embargo, ha sido presupuestada con un valor de 511 millones.

De modo que hay razones suficientes para suponer que el señor Kouri, que toca el bombo en la banda de Palacio, es uno de los intocables del alanismo. Aun en el caso Convial.

Y esto que el caso Convial es particularmente asqueroso.

Recordemos: dos empresas vagamente argentinas se asocian con una peruana y fundan Convial un mes después de “ganar” la licitación.

Este consorcio repentino no tiene el capital necesario para hacer la obra pero consigue, gracias a una adenda contractual, que el municipio del Callao, con Kouri a la cabeza, la avale ante el sistema bancario.

Con eso consigue un préstamo del Banco Financiero por 15 millones de soles, con el que empieza “la vía expresa” de 8 kilómetros hacia el Aeropuerto. Cuando sólo ha avanzado un kilómetro y 800 metros, Kouri y los suyos lo autorizan para que empiece a cobrar el peaje más caro del mundo: 1.50 soles por mil y ochocientos metros.

Con el peaje recaudado desde el 2006 –Víctor Andrés García Belaunde, el corajudo descubridor de todo esto, calcula que gracias a eso obtuvo no menos de 24 millones de soles- no sólo paga parte del préstamo sino que obtiene una suculenta ganancia.

No ha puesto un solo centavo propio, ha invertido lo que le prestaron con el aval municipal y afirma, gracias a la complicidad de una consultora tramposa que había sido denunciada por Ositrán, que en realidad ha gastado, hasta el momento de la denuncia, 18 millones de dólares (es decir a un promedio de diez millones de dólares por kilómetro).

En un vladivideo de 1999 se le escucha decir a Kouri, interrogado por José Francisco Crousillat mientras esperan a Montesinos: “el negocio está en el peaje”.

Fue un decreto de Alberto Pandolfi, ministro de Fujimori, el que precisamente convirtió la avenida Elmer Faucett en parte de la red carretera del país, lo que a su vez hizo posible que en ella se cobrara peaje.

En el comité de adjudicación de la buena pro estuvieron, originalmente, el suegro de Kouri y su abogado personal (el mismo que acaba de comprar a precio de ganga un terreno policial de Ventanilla).

Y uno de los concejales chalacos que aprobó lo hecho por Kouri en relación a Convial fue el general de la policía Wálter Mori Ramírez, que está implicado en la acusación fiscal y que acaba de ser nombrado nada menos que viceministro de Orden Interno del ministerio del Interior.

Por todo eso es que el juez del caso ha decidido que la acusación es insuficiente. Y por todo eso y mucho más es que en el Perú la impunidad “crea jurisprudencia”.


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César Hildebrandt

Opinión

Columnista