Amazonía: la miseria navega sobre la riqueza

Viajo por la Amazonía en este mes de setiembre bajo un sol canicular que provoca llamaradas de calor.

| 12 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.8k Lecturas
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El Apu Paru, el gran río Ucayali, el padre de los ríos de los Pano, se desenrosca como una descomunal anaconda. En las orillas de este río, el único que nace y termina en territorio nacional y sin duda una de las cuencas más ricas del subcontinente amazónico, las comunidades Shipibo-Conibo-Shetebo son una muestra de la paradoja amazónica del siglo XXI: la miseria social y económica de las poblaciones rurales, particularmente indígenas, navega sobre un río de riqueza petrolera, gasífera, forestal y aurífera.

El canon petrolero es un ejemplo de ello. Solo en un quinquenio, entre los años 2005-2010, las transferencias por concepto de canon petrolero en la Región Loreto pasaron los 1,434 millones de soles. El canon fue establecido en noviembre de 1976 por el Decreto Ley 21678.

Sin embargo, los indicadores socioeconómicos que crecen sin pausa en la Amazonía son la pobreza, la desnutrición y la erosión y deterioro de los ecosistemas naturales. Las tasas de desnutrición crónica entre los niños de 2 a 9 años alcanzan picos trágicos.

Para las comunidades indígenas y no indígenas es cada día más difícil abastecerse de los recursos básicos para su alimentación. La pesca indiscriminada y casi siempre irracional de los ambientes naturales está provocando la drástica disminución de las pesquerías. La fauna silvestre está siendo barrida tanto por la destrucción de su hábitat como por la caza excesiva. Los derrames petroleros y gasíferos, el mercurio de la minería aurífera, los desechos venenosos del narcotráfico y otros impactos contribuyen al crecimiento de esos indicadores negativos ya mencionados.

Y como casi toda la inversión proveniente del canon petrolero y otros fondos que se originan en las actividades extractivas se invierten en las ciudades y casi siempre en la siembra de cemento, el medio rural amazónico está experimentando un proceso de debilitamiento e incluso de vaciamiento, con peligrosas consecuencias incluso geopolíticas.

Parece una fatalidad de que los pueblos y las naciones más ricas en recursos naturales sean los más pobres social y económicamente del planeta.

En el Perú y en la Amazonía debemos empezar a cambiar el curso de esta historia. La riqueza debe servir al bienestar de todos los peruanos.


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