Alpaqueros y ovejeros: economía olvidada

Un viaje a Espinar me hace pasar por la zona alpaquera y tener una larga conversación con el profesional que dirige el proyecto de la Municipalidad Provincial para mejorar la economía de las familias ganaderas.

| 21 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Esta es una de las economías más olvidadas del país. Encima de los 4 mil metros de altura casi no hay agricultura ni forestería posible. En las zonas de mayor altura en Cusco, Puno, Arequipa, Huancavelica, Ayacucho y Apurímac, la base de la economía campesina es la ganadería lanar.

Alpacas y ovejas sustentan los ingresos de cientos de miles de familias, que son de las más pobres del Perú. Sus hatos son limitados porque los pastos naturales son bastante pobres, por lo que introducir pastos mejorados es una alternativa de mejora, pero eso no siempre es posible por razones de agua y clima.

El principal esfuerzo debe estar, por eso, en la calidad genética de los animales. En el caso de las alpacas, la lana tiene un precio mayor si la fibra es más delgada, pero en muchas provincias altoandinas se ha ido mezclando el ganado de tal manera que la fibra de más calidad se ha ido perdiendo. Por eso el mejoramiento genético es una necesidad central. En las ganaderías vacuna y ovina, una forma de mejorar con rapidez la calidad del ganado es con inseminación artificial, pero con las llamas y alpacas eso enfrenta dificultades biológicas. El mejoramiento de las alpacas pasa por un manejo de los hatos que vaya seleccionando y reproduciendo el ganado que da la lana de mayor calidad, proceso que demora más en dar resultados.

La comercialización y transformación de la lana es otro problema serio. Los alpaqueros están sujetos a unas pocas empresas compradoras que pagan precios bajos. Las ganancias que se obtienen de procesar la lana y convertirla en chompas se quedan muy lejos de Espinar y otras provincias altoandinas. Revertir esta realidad pasa por un proceso de organización de los productores alpaqueros, que es otro esfuerzo en que está comprometido el proyecto de la Municipalidad Provincial de Espinar.

Por la cantidad de familias pobres que viven de la ganadería lanar debe haber programas para su mejoramiento. En las regiones y provincias hay esfuerzos en ese sentido, pero el Estado central también debiera tener políticas de apoyo a esta economía olvidada.


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Pedro Francke

Opinión